Aprendizajes tras dar charlas de voto informado y ciudadanía responsable

Aprendizajes tras dar charlas de voto informado y ciudadanía responsable

Hoy me toca cerrar una etapa de intenso trabajo, orientado a hablar de democracia, ciudadanía responsable y voto informado previo a la elección de este domingo. Que me ha llevado a regiones como Cusco, Piura, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque y San Martín, para hablar con estudiantes universitarios, escolares, colaboradores de diversas empresas y organizaciones de la sociedad civil, y público en general. En el último mes he estado haciendo charlas a un ritmo de entre dos y tres por día laborable, algunas veces durmiendo en aeropuertos, preparando mi podcast y mi programa en Radio Mágico en los minutos libres que tenía mientras me trasladaba de un lugar a otro. Todo esto ha sido muy intenso para mí, pero creo que nunca me he sentido más cerca de estar cumpliendo mi propósito como en estos últimos días. A mí me encanta hacerles el podcast, pero hay algo muy especial de poder interactuar presencialmente con personas de todo el país, escuchar sus dudas, saber qué piensan y cómo están viendo el presente y el futuro del país. 

Ustedes saben que yo soy un optimista impenitente respecto del Perú, pero quisiera mencionar dos cosas muy destacables que he podido ver en estas últimas semanas dando charlas a nivel nacional. La primera es que los peruanos no están tan desconectados de las políticas como la gente tiende a creer. En todos los lugares en los que he estado, desde las escuelas hasta las plantas industriales en las que me han recibido, me han hecho preguntas y compartido apreciaciones que me hacen ver que las personas no están pensando solo en su superación personal, lo que es muy válido, sino que entienden que hay muchas cosas que deben pasar en el Perú, para que nuestro país tenga la grandeza que está llamado a tener y que pueda ofrecerles a todos la oportunidad de progresar aquí. Cuando pregunto qué nos disgusta o nos incomoda del Perú, salen, por supuesto, un montón de temas. Pero, cuando pregunto qué nos enorgullece del Perú, uno ve también como nuestros compatriotas inflan el pecho al hablar de la gastronomía, la cultura, la historia, la biodiversidad, y muchísimas cosas más. Sobre todo cuando entramos a hablar de valores, la gente identifica problemas en nuestra sociedad como la celebración de la viveza criolla, pero también destaca que los peruanos somos trabajadores, solidarios y excepcionalmente hospitalarios y amables. Que si bien admiramos a héroes históricos como Miguel Grau, también somos capaces de reconocer a personas en nuestro entorno que se comportan heroicamente en el día a día, y que son las que mantienen cohesionada a nuestra sociedad. Entonces, una cosa que me ha permitido todo este periplo por el país dando charlas sobre ciudadanía, valores y democracia, es renovar mi fe en que los peruanos y peruanas sí queremos sacar adelante a nuestro país y que estamos dispuestos a involucrarnos para hacerlo. 

Lo segundo que quiero destacar muy especialmente es que, distinto a procesos electorales anteriores, ha habido muchísimas organizaciones, sean empresas privadas o asociaciones de la sociedad civil, que han tomado la decisión de hablar con sus públicos internos y externos sobre democracia y ciudadanía responsable. Quizá como en ninguna otra época he recibido tantos pedidos de organizaciones que querían que vaya a sus sedes a hablar de voto informado, de cómo combatir la polarización, de cómo tener conversaciones respetuosas y constructivas aun cuando pensemos o votemos distintos. Esto ha sido muy gratificante para mí porque, como ustedes saben, una de las cosas que yo impulso más desde Comité es que los líderes empresariales y de las organizaciones de la sociedad civil entiendan -entendamos- que el lugar donde las personas trabajamos tiene que ser un espacio donde podamos aprender a ser mejores ciudadanos. Que si bien hablar de ética y valores es complejo, tenemos que poder hacerlo en nuestros centros de labores porque de lo que se trata no es solo de ser uno mejor en su trabajo, sino de ser mejor persona. Y considerando todo el tiempo que pasamos en nuestro centro de labores, estaríamos desaprovechando una enorme oportunidad si no aprovechamos ese espacio para, por ejemplo, fortalecer la educación cívica que muchas veces se imparte defectuosamente en las escuelas. Por eso estoy involucrado en proyectos como Civismo.pe que buscan justamente darle a las empresas y organizaciones de la sociedad civil, herramientas muy útiles y entretenidas para trabajar temas de valores y ciudadanía con sus públicos de interés, para que sea fácil hacer esto y que, por tanto, podamos masificarlo a nivel nacional. 

Muy bien, esa ha sido mi experiencia estas últimas semanas, los aprendizajes que me llevo y la razón por la cual, pase lo que pase el domingo, he renovado mi fe en que los peruanos vamos a sacar adelante a nuestro país. Pero también sé que, aun cuando deba descansar un poco después del domingo, lo que se viene va a ser arduo, y vamos a necesitar hablar mucho sobre cómo combatimos la polarización y cómo hacemos para habilitar conversaciones respetuosas y constructivas de cara a la segunda vuelta. Así que me imagino que muy pronto me tocará volver al ruedo para seguir haciendo estas charlas que tanto disfruto. Ojalá nos podamos ver más adelante, pero, mientras tanto, concentrémonos en ejercer nuestro voto este domingo con conciencia y responsabilidad.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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