Censura a Jerí no generó grandes movimientos en la economía
La noticia de un repentino cambio de gobierno usualmente debería llevar a los inversionistas a tomar decisiones empujados por la incertidumbre, nerviosismo que se traduce en caídas de la bolsa de valores y alzas del tipo de cambio, pero en el Perú los inversionistas parecen haberse acostumbrado ya a los vaivenes de nuestra inestabilidad política, al menos por el momento.
El anuncio por parte del Congreso sobre la aprobación de la censura al presidente del Congreso encargado de la presidencia de la República, José Jerí, se dio luego del cierre del mercado cambiario, pero ya desde las 11 de la mañana, con la aprobación por alrededor de 70 votos de las siete mociones de censura en su contra, el desenlace se veía como una clara posibilidad.
Pese a ello, el tipo de cambio en el mercado interbancario cerró con una ligera caída, en S/ 3,346, cerca de los S/3,348 en los que había cerrado el día anterior. Hoy veremos cómo el mercado cambiario digiere la noticia y mañana se hará evidente cómo reacciona frente al resultado de la votación parlamentaria para definir quién gobernará el país hasta el 28 de julio, especialmente considerando que dos de los candidatos con menos posibilidades representan a Perú Libre y a Juntos por el Perú, partidos con una marcada posición en contra de la inversión privada.
En el caso de la Bolsa de Valores de Lima, los índices bajaron alrededor de 1,5% pero César Huiman, de Renta4 SAB, aclaró que esta caída se explica principalmente por el retroceso de las acciones de tres grandes empresas mineras.
Huiman explicó a RPP Noticias que si el motivo del retroceso de la bolsa limeña fuese eminentemente político, se hubiera visto un desplome en las cotizaciones de manera generalizada. Más bien, lo que se registró es una pérdida del valor de los papeles de Southern, Volcan y Buenaventura, pero otras compañías como Credicorp, más bien, han visto una mejora en sus acciones.
Esto no debe llevarnos, sin embargo, a pensar que la economía y la política van, como se suele decir, por cuerdas separadas. La relativa calma en los mercados se debe a que estamos en un año electoral y a que, por lo tanto, se espera que sea poco lo que un nuevo presidente pueda modificar en los meses que le quedan.
Sin embargo, esta visión puede dejar de lado, por ejemplo, lo vulnerable a giros de timón que son procesos como la reorganización patrimonial de Petroperú, que recordemos, fue gatillada por un decreto de urgencia firmado por José Jerí y que, por lo tanto, podría ser descartada con la misma facilidad.
Y aunque el combate a la minería ilegal o a la inseguridad no fueron abordados con tanta energía por Jerí como la crisis de la petrolera estatal, igual un nuevo cambio en Palacio de gobierno dificulta aún más estos procesos que deberían ser transversales a las distintas administraciones pero en los que aún ni siquiera se han empezado a dar algunos pasos firmes.
Aunque es poco probable que esta nueva sucesión presidencial golpee los indicadores económicos en el corto plazo, al final sí muestra una vez más la debilidad de nuestras instituciones, lo complejo que es implementar reformas en el país y la impredictibilidad de nuestro sistema político, factores que terminan afectando la percepción de los inversionistas sobre nuestro país y, por lo tanto, la confianza que podemos inspirar y los flujos de inversión a los que podemos aspirar.
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