Costo de combustibles se dispara por crisis energética y el alza de petróleo
La escasez de gas natural debido a la ruptura del ducto de Camisea ya está produciendo un alza generalizada del costo de los combustibles en el Perú, situación que solo seguirá agravándose debido al incremento del precio del petróleo a nivel global por el conflicto bélico en el Medio Oriente, que ha llevado ya al barril de crudo a superar los US$100 por primera vez desde el 2022.
La ruptura en el ducto de Camisea, que ha obligado a la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP) a detener el flujo de gas natural y de líquidos de gas hacia el resto del país, ha forzado al gobierno a racionar el suministro de gas natural, estableciendo que solo los hogares, pequeños comercios y servicios esenciales como el transporte público masivo tengan acceso a este recurso energético.
En consecuencia, los vehículos que usan Gas Natural Vehicular (GNV) están teniendo que adquirir gasolinas o diesel, y debido a que la demanda por estos combustibles se ha disparado, los precios también están subiendo.
Otra alternativa que se ha encarecido es el Gas Licuado de Petróleo (GLP), debido a que Pluspetrol no está siendo suministrada de líquidos de gas natural para producir este combustible que la mayoría de hogares del país usa en sus cocinas. En este contexto, el balón de gas ha saltado de precio desde los S/ 60 a S/ 80 por un balón de 10 kilogramos.
Y en el caso del GLP para los vehículos, Carlos Puente, director de la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio del Perú, advirtió en RPP que el abastecimiento a los grifos se está complicando porque Pluspetrol no ha podido enviar buques a las plantas de almacenamiento de Lima, así que los camiones cisterna, en lugar de abastecerse en la capital, tienen que viajar directamente a la planta de Pisco, donde, dijo, deben hacer colas de hasta cuatro días para cargar combustible.
La disrupción en el flujo del gas natural también está afectando al sector eléctrico, pues alrededor del 40% de la energía que consumimos se produce en plantas térmicas que usan gas natural. Hasta el momento, la producción de las centrales hidroeléctricas y otras fuentes de energía renovable y el uso de diesel están cubriendo el hueco dejado por el gas natural, pero algunas voces del sector, como Eduardo Ramos, director en Optima Energy Perú, expresaron a El Comercio su preocupación porque una demora en la reparación del ducto, estimada en 14 días, o algún problema en el abastecimiento de diesel, podrían forzar a que se tenga que racionar la electricidad en el país.
A todo esto se suma la escalada de los precios internacionales del barril de petróleo, que acaban de superar los US$100 por el cierre del estrecho de Ormuz y la preocupación de los inversionistas respecto al daño que podrían sufrir las instalaciones de producción de petróleo en el Golfo Pérsico, ahora que Estados Unidos e Israel han empezado a atacar instalaciones petrolíferas iraníes y el temor es que Irán haga lo mismo con sus países vecinos. Durante las primeras horas de negociación del lunes, el crudo superó los US$110, continuando su salto desde los US$73 en los que cerró antes del ataque a Irán ordenado por Donald Trump.
Como el petróleo determina el costo de los combustibles y del transporte de todos los productos, su alza se traducirá en un aumento generalizado de precios, situación que se hará aún más grave en el Perú debido a la crisis energética. En este contexto, la agencia calificadora Moody’s advirtió que la inflación en el Perú aumentará en marzo y gremios como la Confiep y Comex Perú han considerado inaceptable que el gobierno esté optando por detener el funcionamiento normal del país pues las medidas ordenadas como el teletrabajo o la suspensión de clases escolares van a impactar el crecimiento de la economía.
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