El caso del atropello de Lizeth Marzano
Muchas veces son las noticias que llegan de la política las que nos causan indignación y desesperanza. Pero, en mi caso, y quizá por mi deformación profesional como abogado, una de las cosas que más frustración me producen son algunas noticias que llegan del ámbito de la justicia porque te hacen ver con qué facilidad una persona que comete un crimen gravísimo puede eludir la acción de la justicia.
Tomemos el caso de Adrián Villar, el chico de 21 años que atropelló y mató a la destacada deportista nacional Lizeth Marzano en una avenida de San Isidro y se dio a la fuga, sin parar para intentar auxiliarla y sin someterse a los exámenes de ley ni ser detenido preliminarmente como hubiera correspondido. El autor de este homicidio supuestamente se recluye en una clínica, porque según su abogado “estaba en shock”, y se sustrae de esa manera de las autoridades que lo estaban buscando.
La dueña del auto, y pareja del padre de este chico, demora en reconocer que efectivamente es su vehículo, y lo hace cuando ya no le queda más remedio porque los videos de las cámaras de seguridad permiten identificar la placa. Esta persona es periodista, se llama Marisel Linares, pero actúa encubriendo al autor del delito, lo cual no parece ser un problema tampoco para el medio que la emplea.
De manera insólita, cuando aparece el abogado del chico nos enteramos que ha sido citado por la fiscalía a dar su manifestación, pero ni siquiera lo citan presencialmente sino solo de manera virtual, facilitando sus chances de pasar a la clandestinidad.
De hecho, tan acostumbrados estamos a la impunidad, que muchísima gente cuando se enteró de este caso, dio por hecho que el chico ya se había fugado.
Y quiero hacer una mención aquí al abogado que lo defiende, para hacer un comentario general sobre cómo veo que operan muchas veces los penalistas en el Perú.
Para quienes no son abogados, puede resultar objetable que alguien defienda a un criminal y cobre por ello. Éticamente, sin embargo, se puede justificar la labor del abogado penalista señalando que la labor de este, incluso si sabe que su cliente es culpable, es conseguir para este la condena más justa, porque también resultaría una injusticia que lo sancionen excesivamente.
Pero, de un tiempo a esta parte, yo veo abogados penalistas en la televisión que más parece que estuvieran ofreciendo un servicio de relaciones públicas que otra cosa, y salen a decir cosas que evidentemente faltan a la verdad, porque parecen entender que todo vale con tal de librar de sanción a su patrocinado.
Ese no es, en mi opinión, el tipo de ejercicio del derecho penal que se puede sustentar éticamente, sino el de un operador que sabe cómo navegar en un sistema de justicia que con demasiada frecuencia permite la impunidad, y se llena los bolsillos haciéndolo.
Yo no conozco a Lizeth Marzano. No tengo ningún vínculo con ella más que el haberme enterado póstumamente que era una deportista muy querida y destacada. Pero veo las imágenes de cómo la embiste el auto mientras trota por la calle y siento profunda indignación de que todo lo que ha pasado después de eso, parece estar orientado a que el culpable de ese homicidio quede impune. Y eso es algo que no se puede permitir. La vida de un peruano o una peruana no puede valer tan poco como para que veamos un caso como este unos días en los medios, después nos olvidemos y el causante, con el concierto de su abogado y otros apañadores de este crimen, supere rápidamente el incidente como si no hubiese pasado nada. Y todos los demás nos olvidamos de una vida que se convirtió nada más que en un titular de hace algunos meses o años atrás, cosa que, por supuesto, sus familiares y amigos nunca podrán hacer.
No podemos habituarnos a vivir con tanta impunidad, con crímenes por los que nadie responde, con vidas que son segadas pero, al poco tiempo, nos olvidamos de ellas. Como si fuera un hecho intrascendente que alguien atropelle y mate a una persona en la calle. Como si quien atropella fuese más víctima que la persona atropellada.
Yo no estoy entre quienes creen que la justicia penal deba ser vengativa. Me basta con saber que existe y que, quienes cometen delitos, obtienen las sanciones que les corresponden.
Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo: