El debate presidencial y la seguridad ciudadana

El debate presidencial y la seguridad ciudadana

En estos últimos tres días he estado cubriendo en mi podcast el debate presidencial específicamente en torno al tema de seguridad ciudadana, que es el que más me preocupa. Escuché a todos los candidatos presentar sus propuestas, con la limitación ciertamente del formato de este debate, que asignaba tiempos muy cortos y no permitía que los candidatos se explayaran. Pero incluyo siendo consciente de esta limitación, debo decir que no escuché a ningún candidato que me sorprendiera positivamente en esta materia. El bloque de seguridad fue un conjunto de lugares comunes cargado de populismo punitivo. El incentivo de algunos parecía ser ponerse más extremo que el anterior. Si uno proponía cadena perpetua por tenencia de armas, otro proponía jueves sin rostros y llevar a los delincuentes a los cuarteles en vez de ponerlos a disposición del Poder Judicial. Unos planteaban indiscriminadamente pena de muerte y eliminar las garantías del debido proceso a quienes eran procesados, otros inclusive hablaban de crear un “comando de aniquilamiento”. Para unos, parece que la solución a todo está en crear mega cárceles en zonas remotas del país. Muchos invocaron la necesidad de que haya más investigación en la policía, pero lanzaban cifras de cuántos policías de investigación iban a incorporar sin mayor respaldo. Muchos ofrecían hacer desde el Gobierno cosas que solo se pueden hacer desde el Congreso o desde el Poder Judicial. Si uno hablaba de “pacificar el país” en 180 días, el otro ofrecía hacerlo en 100, y así sucesivamente. 

Pese a ser el problema más grande que enfrentamos hay por hoy los peruanos, lo que pudimos ver en el debate presidencial sobre seguridad ciudadana fue, como dice Nicolás Zevallos, el experto en criminología, un espectáculo más performativo que otra cosa. Los candidatos querían convencer de que este problema les duele y les indigna, pero de lo que no convencieron, a mi criterio al menos, es que lo habían estudiado con suficiente seriedad y profundidad como para plantear algo que vaya más allá de las generalidades o del populismo punitivo. O que en todo caso se sinceren, o les digan honestamente a los votantes que el problema de la inseguridad ciudadana no requiere un único iluminado en el poder, sino el trabajo conjunto de todas las fuerzas políticas, y del país en general, porque este problema es tan grande que nos supera a todos.

Ahora bien, lo que para mí hubiese sido una buena moción de debate para este tema es si es correcto el calificativo de leyes pro crimen que se utiliza para referirse a varias leyes aprobadas por el actual Congreso. Porque todas los partidos cuyas actuales bancadas votaron a favor de ellas, tendrían que estar -uno pensaría- en la capacidad de sustentar con argumentos concretos por qué para ellos estas leyes no son “pro crimen”, mientras que los partidos que consideran que sí lo son habrían tenido la oportunidad de argumentar y aportar evidencia incluso de por qué esas leyes sí han tenido como efecto favorecer a ciertos criminales. Ese para mí hubiese sido n buen encuadre para el debate. Ciertamente no es todo lo que hay que debatir en materia de seguridad ciudadana, pero es un aspecto importante de este. 

Cuando los debates presidenciales son tan abiertos, es muy difícil sacarles valor, y dan pie más bien a las puyas y a los intentos de generar segmentos que sean viralizables en las redes sociales, de los cuales han habido varios. Pero si yo tuviera que preguntarse: ¿la discusión pública sobre seguridad ciudadana está más clara ahora que hemos tenido un debate presidencial al respecto?, la respuesta que tendría que darme es que, lamentablemente, no. 

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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