¿El bipartidismo es responsable de la polarización en EE.UU.?

¿El bipartidismo es responsable de la polarización en EE.UU.?

Hace algunos años estaba yo llevando un curso en la Universidad de Georgetown, en Washington DC, y me tocó estar en un almuerzo en el que la universidad invitó a un estratega muy importante del partido demócrata para que nos dé una charla. Cuando terminó su discurso y abrió la conversación a preguntas, yo le pregunté lo siguiente: ¿por qué Estados Unidos, que es el país donde más se defiende la libertad de elección, donde uno va a cualquier supermercado y encuentra una docena de variedades y marcas por cada categoría de producto, tiene un sistema político que, en la práctica, solo te ofrece opciones: demócrata o republicano? ¿No es eso incoherente?

La respuesta que me dio esta persona fue bien  evasiva y básicamente me dijo que así les gustaba a los estadounidenses su sistema político, que les había funcionado y que no había razón de peso para cambiarlo. 

He estado pensando en este diálogo en los últimos días, mientras veía además una encuesta de Gallup que mostraba que un 45% de los votantes estadounidenses se considera independiente, mientras que un 27% se considera demócrata y otro 27%, republicano. Es decir, la primera minoría en el país no se identifica con ninguno de los dos partidos que compiten con chances de ganar. Porque hay otros partidos, solo que es prácticamente imposible, por el diseño del sistema, que obtengan representación. 

Esto pasa porque ese sistema tiene un diseño que incentiva fuertemente el bipartidismo, por elegir prácticamente todos los estados a sus representantes al Congreso usando la regla de la mayoría, es decir, el partidos que tiene la mayor cantidad de votos, se lleva todos los curules del Estado, no como acá que se reparten proporcionalmente. 

Yo me pasé buena parte de mi juventud pensando que el bipartidismo estadounidense era algo extraordinariamente bueno, que ojalá pudiéramos tener algo así que hiciera a nuestro país verdaderamente gobernable. Y, sin embargo, ya no me queda eso tan claro. 

Cuando yo veo a la sociedad estadounidense tan dividida en la actualidad, con un tribalismo que se ha salido completamente de control, y que puede y de hecho lleva a que un lado defienda lo indefendible solo porque es “su lado” el que lo está haciendo, pienso si este nivel de polarización se podría generar de esa misma manera si el país no tuviera solo dos opciones posibles, sino cuando menos tres. 

Un observador externo podría decir que, en el Perú nos sentimos igual muy divididos pese a que tenemos más de 40 partidos inscritos, y eso es verdad, pero hay que pensar que las divisiones en el Perú muchas veces se encuadran en clivajes planteados en términos dicotómicos, que sobre simplifican todo en dos opciones, por ejemplo, caviares versus DBA. Entonces, aun cuando tengamos tantos partidos, la política en el Perú se siente como si solo hubiera dos alternativas, digamos, derecha e izquierda, que son absolutamente repelentes una de otra, como si fueran el agua y el aceite. 

Es más fácil entender la política cuando se explica en términos binarios. Pero ya vemos que incluso en un país como la solidez institucional que ha tenido EEUU en su historia, ese encuadre binario puede traer a flote lo peor del tribalismo y hacer que el sistema opere sobre la falacia de la falsa dicotomía, es decir, forzando a que todo se entienda como si solo hubiera dos opciones posibles. 

Yo creo que lo que toca siempre es desafiar ese encuadre binario. Tiendo a pensar que una clasificación de a tres es mejor que una de a dos. Por eso, más que usar izquierda - derecha, yo me siento más cómodo utilizando las categorías liberal, conservador y progresista que, aunque tiene algunos traslapes, son tres identidades políticas distinguibles entre sí, y la riqueza de esa diferenciación no calza, pues, en una separación binaria. El tiempo me ha hecho cambiar de opinión en este tema, si yo me sentía intelectualmente en mi juventud un defensor del bipartidismo, creo que me he pasado al campo de quienes piensan que el bipartidismo o la concepción dicotómica de la política bien podría ser un elemento estructural del problema. Y por problema me refiero a este tribalismo exacerbado que hacer que las democracias dejen de funcionar adecuadamente porque nos lleva a pensar que esos dos bandos opuestos no son solo rivales, sino enemigos.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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