¿El Gobierno de EE.UU. piensa que el bombardeo a Irán es un juego?

¿El Gobierno de EE.UU. piensa que el bombardeo a Irán es un juego?

La cuenta oficial en X de la Casa Blanca, es decir, la oficina del presidente de los Estados Unidos, compartió ayer un video en el que se veía una secuencia de imágenes de bombardeos de sus fuerzas armadas, presumiblemente en Irán, con una musiquita de fondo como si fuera una película de acción o un videojuego, y eso acompañado de la frase “cortesía de la roja, blanca y azul”. Se está refiriendo acá, por supuesto, a la bandera de EE.UU. 

Este no es el primer video de este tipo que veo publicado en la cuenta oficial de la Casa Blanca. Para serles sincero, me resulta obsceno. Como saben, yo he sido muy crítico en mi podcast del régimen brutalmente represor de los ayatolás en Irán, y pocas cosas me producirían más satisfacción que verlo caer y celebrar con los iraníes el retorno de la libertad a su país y el reemplazo de la teocracia islamista por un gobierno que los propios iraníes puedan elegir. Pero eso es una cosa, y otra muy distinta es presentar la operación militar en Irán -que dicho sea de paso, todavía no tiene una sustentación uniforme porque parece que todos los días se cambia la versión- como un juego, como algo que debe divertir a los estadounidenses o ensalzar un patrioterismo que, esencialmente, no es más que propaganda del régimen de Donald Trump. 

Esto no es serio. Como tampoco lo es que el Gobierno de Trump sea tan arrogante y tenga tanto desprecio por las instituciones internacionales, que no se le ocurra mejor idea que mandar a la primera dama Melania Trump, que no es una funcionaria elegida o designada meritocráticamente, a que represente a su país y presida una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esto es vergonzoso. 

Voy a repetir aquí que yo sí creo que se podía sustentar una intervención internacional -militar incluso- en Irán cuando los ayatolás y la Guardia Revolucionaria estaban matando a decenas de miles -repito, a decenas de miles- de sus ciudadanos por protestar contra el régimen, pero si uno se fija en las justificaciones cambiantes que da el gobierno de Trump a esta guerra -a la que ni siquiera quiere llamar “guerra” sino “operación especial” siguiendo el mal ejemplo de Vladimir Putin- , uno encuentra que cada vez la explicación está menos relacionada con la necesidad de impulsar un cambio de régimen, cosa que -hay que recordar- tampoco impulsaron en Venezuela, sino por un supuesto riesgo inminente contra EEUU. Pero en una declaración muy elocuente que da Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump, este usa el siguiente argumento. Fíjense. De acuerdo con Rubio, Israel iba a atacar a Irán, y la consecuencia de esto iba a ser que Irán tome represalias de alguna forma contra EE.UU. Por tanto, había un riesgo para EE.UU. y se justifica un “ataque preventivo”. 

Si se dan cuenta, este es un argumento circular, porque, siendo Israel aliado de EE.UU., lo que está ocurriendo aquí es que el aliado de EE.UU. es el que toma acción para gatillar el involucramiento de este último país. Entonces, si EE.UU. no quería exponerse a ese riesgo, bastaba decirle a Israel que no ataque en primer lugar. Pero, si no lo detuvo, es porque quería que eso ocurriera. ¿Por qué? Pues, para poder atacar, y luego, como les mostraba al inicio, hacer propaganda con eso para buscar elevar la aprobación de Donald Trump en casa pensando en las elecciones de medio término en las que su partido parece que va a perder el control de una o las dos cámaras del Congreso, o para tapar el escándalo del caso Epstein. 

EE.UU. tiene el poderío militar más grande del mundo y, como sabemos, todo gran poder debe venir con una gran responsabilidad de auto regular su uso. Pues bien, lo que literalmente nos está diciendo la Casa Blanca es que las guerras son un juego, que les importa tan poco la supervisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que pueden mandar a la primera dama a presidirlo, y que no es necesario siquiera dar una explicación coherente de por qué bombardean un país porque, quien tiene ese poder, en realidad no tiene que darle explicaciones a nadie, ni a su Congreso ni a su propia ciudadanía. 

Donald Trump parece creer que está en una especie de programa de reality donde lo único que importa son las apariencias y la su necesidad de atención, y que cualquier otra cosa, inclusive bombardear un país a miles de kilómetros de distancia, es parte de ese show, en el que no hay o no debe haber personajes secundarios que eclipsen su protagonismo. Esto daría pena si las repercusiones de ello estuvieran relativamente acotadas, pero si la mayor potencia militar del mundo cree que bombardear a otro país es como un juego que no tiene límite alguno, entonces nadie está a salvo.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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