El show de Bad Bunny en el Super Bowl

El show de Bad Bunny en el Super Bowl

Previo al Superbowl de ayer, que es el evento deportivo más importante de Estados Unidos en el año, vale decir, la final del campeonato de fútbol americano, se generó mucha polémica en dicho país, alimentada por el propio presidente Donald Trump y sus seguidores, porque el famoso show de medio tiempo iba a estar a cargo de Bad Bunny, un artista portorriqueño que no canta en inglés. 

Debo confesar que no soy fan de Bad Bunny y del reggaeton o el perreo en general. Por una cuestión de gustos musicales y porque tengo también algunos cuestionamientos a cosas que veo de manera muy recurrente en sus letras. Pero sí soy fan de Benito Antonio Martínez Ocasio, la persona, que es como se llama en la vida real Bad Bunny. Lo aprecié todavía más por el discurso que dio en los Grammys, recordándonos que lo único que puede vencer al odio es el amor, cosa que también recalcó ayer. Pero lo que vi en el show de medio tiempo del Super Bowl fue algo histórico, y ojo que yo me cuido mucho de no usar esta palabra con ligereza. 

Bad Bunny es un artista exitosísimo, el más exitoso en la actualidad, así que por razones estrictamente meritocráticas, no hay nada que objetarle a la NFL, la liga de fútbol americano, como artista central del show de medio tiempo. Es verdad que no canta en inglés, pero EEUU es un país donde no se habla español en muchísimas partes, como California, donde se realizó el evento, pero sobre todo el Puerto Rico, la isla de donde proviene Bad Bunny, que es parte de EEUU, aunque los seguidores de Donald Trump no quieran aceptarlo. Si fuera un problema que Bad Bunny cante en español, no sería el artista con más descargas en la historia de Spotify y su show de medio tiempo no habría sido el más visto jamás, con 135.4 millones de televidentes. 

Él pudo haber elegido hacer un show espectacular pero que se tratara sobre él mismo y su éxito. Bien merecido lo tendría. Pero eligió algo muy distinto: celebrar lo que realmente es la diversidad de las Américas y su gente. No fue una puesta en escena confrontacional con el gobierno de Donald Trump, como muchos esperaban, o directamente alusiva a los abusos de ICE, el servicio de control de la migración que opera como un ejército paramilitar de ese gobierno, sino que fue una celebración propiamente dicha, que quiso retratar la alegría y la riqueza de la cultura. 

Si no vieron el show, les cuento que Bad Bunny iba caminando y topándose con una serie de escenas o referencias de cultura popular que muchos latinos, yo incluido, apreciamos, mientras se cantaba también en honor a gigantes de la música latina como Rubén Blades o Willy Colón. Todo esto se organizó, además, alrededor del concepto de una boda que fue real, es decir, dos personas literalmente se casaron durante el show de Bad Bunny, una pareja hermosa que había invitado a Benito a su matrimonio y este les propuso tener la ceremonia en el Super Bowl.  

Otro momento particularmente emocionante fue cuando se recreó la escena de una familia viendo por televisión a Bad Bunny recibiendo el Grammy y este “sale de la pantalla” para darle el premio a un niño que lo estaba mirando, que no era como algunos creyeron pero sí representaba a Liam Ramos, el niño de cinco años que fue detenido por ICE. 

Me encantó ver a Lady Gaga cantando salsa con Bas Bunny, no solo haciéndolo muy bien sino visiblemente disfrutándolo mucho, y escuchar también a Ricky Martin quien, quien llegó al pico de su fama habiendo pasado a cantar en inglés y ni así fue invitado en su momento al Superbowl, que sí ha tenido a Shakira pero cantando en inglés junto con Jennifer López porque tampoco se quería en tal entonces poner a una artista latina por sí sola, pese a que la colombiana ha sido exitosísima internacionalmente por sus propios méritos. 

En fin, hay muchísimas referencias culturales por analizar, pero no me alcanza el tiempo y voy a compartirles más bien, varios artículos hoy en el Newsletter de Comité que lo explican mejor. Sí mencionaré una cosa más que me encantó. En un punto Bad Bunny empezó a recitar, imitando aquí -creo- a Ruben Blades en su canción Plástico, los nombres de los países de las Américas, incluido el Perú por supuesto, que para muchos, fue una manera de recordarle a los estadounidenses que no tienen ellos por qué apropiarse del término América o referirse ellos mismos como “americanos” como si fueran los únicos a los que calza tal gentilicio. Si algo tenemos los latinos, creo yo, es este anhelo de sentirnos parte de lo mismo, que no es un deseo excluyente, que no busca dejar fuera a los estadounidenses, los canadienses, los haitianos, los jamaiquinos o cualquier otra nación que no sea principalmente hispanohablante, sino que busca celebrar el crisol de culturas que es nuestro continente entendiendo que esa diversidad es una riqueza y que podemos valorarnos entre todos más allá de nuestras particularidades. 

Eso es lo que nos recordó anoche Bad Bunny, y por eso, sea uno fanático o no de su música, debemos estarle profundamente agradecidos.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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