La lectura, la inteligencia artificial y la renuncia cognitiva
He estado comentándoles en las últimas semanas sobre el uso de la inteligencia artificial y la pérdida del hábito de la lectura en las nuevas generaciones. Sumo un par de reflexiones importantes al análisis de gente que sigo bastante.
Uno de ellos es el neurocientífico Steven Pinker, quien en el podcast de Human Progress explicó algo bien interesante. Fíjense. Pinker señala que leer es una de las cosas que es cognitivamente buena para los seres humanos pero contraria a nuestra naturaleza, porque la escritura es un fenómeno relativamente reciente en la historia, y en la época en la que evolucionó en mayor medida la especie humana, lo que desarrollamos principalmente fue nuestra capacidad de asimilar información a partir de lo que escuchábamos y lo que veíamos. Muchos ya tenemos, pues, el hábito de leer, pero este no es natural a la especie, es cognitivamente desafiante y por eso tenemos que entrenarlo. Más bien, con la revolución del video corto en redes sociales como TikTok e Instagram, uno podría decir que estamos volviendo a lo que es más sencillo de asimilar para nuestra especie, pero, al hacerlo en desmedro de la lectura, estamos privándonos de una de las principales herramientas que nos permite cultivar nuestro intelecto.
Dicho de otro modo, leer no es algo que nos surja naturalmente a los seres humanos, pero es una de las razones principales por las cuales nos hemos podido sofisticar tanto cognitivamente como especie.
Segunda reflexión. En su más reciente columna en el New York Times, el periodista Ezra Klein explica una diferencia bien importante relacionada a cómo usamos la inteligencia artificial, entre el concepto de descarga cognitiva y el concepto de rendición cognitiva. El primero se refiere a cuando uno usa una herramienta para ahorrarse el tener que realizar una tarea concreta. Por ejemplo, cuando uso una computadora para no tener que hacer yo mismo un cálculo matemático.
La rendición cognitiva es cuando, de manera más general, uno renuncia a pensar por sí mismo al saber que puede encargarle esto a, por ejemplo, una inteligencia artificial. La diferencia entre una cosa y la otra es muy relevante. La descarga cognitiva puede hacer que a uno se le atrofie, digamos, la capacidad de hacer cálculos matemáticos y que se vuelva dependiente de la calculadora, pero la rendición cognitiva es algo mucho más peligroso, es asumir que a uno ya no le toca siquiera pensar en el problema, porque la IA lo hará por uno. Ahí ya no estamos atrofiando una capacidad en particular, sino el uso general de nuestro cerebro.
Como ustedes saben, a mí no me gusta ser catastrofista, pero la combinación de estas dos cosas es algo que me preocupa mucho. Algo sobre lo cual batallo con mis hijos para hacérselo ver, pero que me preocupa por el efecto sistémico que va a tener y está teniendo sobre nuestras sociedades y el futuro de la humanidad.
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