La responsabilidad de las personas que ven temas de sostenibilidad en empresas
La semana pasada me invitaron mis amigos de Perú Sostenible para dar una charla a un grupo de gerentes de sostenibilidad de las principales empresas que operan en el Perú sobre qué rol debe asumir el sector privado para contribuir activamente con el país.
Agradezco mucho la oportunidad no solo porque Perú Sostenible es una organización estupenda que hace un trabajo muy destacado en promover la agenda de sostenibilidad en el sector empresarial peruano, sino porque yo mismo he ejercido en un momento previo de mi carrera profesional como encargado de sostenibilidad en una organización empresarial relevante y le tengo mucho cariño a ese rol. De hecho, se puede decir que sigo trabajando en sostenibilidad, sobre que más específicamente en la sostenibilidad de la democracia peruana, desde organizaciones que fundé o cofundé como Comité y Recambio.
No me da el tiempo para repasar aquí todo lo que dije en esa charla, pero sí quisiera resaltar un punto bien importante. Yo pienso, y siempre lo he dicho aquí, que la empresa privada, como categoría y de manera agregada, es el principal agente de cambio positivo en una sociedad. No porque los otros actores no lo sean también, los Gobiernos son fundamentales al igual que las organizaciones de la sociedad civil, pero el impacto agregado que puede tener el sector empresarial de un país no tiene comparación en cuanto a alcance y, por tanto, es crucial que entendamos a la empresa privada como un vehículo para transformar la sociedad en el buen sentido de la palabra. Yo no tengo ninguna objeción de principio a que las empresas operen con ánimo de lucro, en tanto la generación de utilidad para sus accionistas sea el resultado de que esa empresa está cubriendo una necesidad en la sociedad en la que opera de manera satisfactoria para los consumidores o, como prefiero decir, para los ciudadanos.
Pero, guste o no, las empresas en el Perú operan en entornos donde hay muchísimas carencias. No lo toca a la empresa reemplazar al Estado, pero sí debe entender que puede asumir un rol que vaya más allá de la gestión de su negocio para incidir en que las cosas vayan mejor en los lugares en los que opera. Puede desarrollar proyectos de impacto social. Puede contribuir al debate público directamente o a través de organizaciones que apoye como gremios o centros de pensamiento o de acción. Puede contribuir a la formación integral de su personal, lo que, en mi opinión, implica preocuparse por su formación en ciudadanía y valores cívicos. Puede organizarse territorialmente con otras empresas para enfrentar los principales desafíos que tenga un determinado distrito, ciudad o región.
Todo eso se puede y se debe hacer, yo creo. Y depende mucho de ese rol de sostenibilidad que necesitan habilitar las empresas. En las compañías que hayan alcanzado una escala suficiente como para que haya alguien específicamente a cargo de los temas de sostenibilidad, hay que pensar que esa persona, que normalmente es responsable de la gestión de los grupos de interés de la empresa, es a quien le toca traer a la discusión interna la visión país, la preocupación por lo que pasa de manera más general en el territorio en el que se opera.
Las empresas no conducen sus negocios en el vacío, lo hacen en sociedades complejas que tienen problemas complejos. Quien debe traer esa complejidad a la discusión interna de las empresas, para entablar una conexión entre el desarrollo del negocio y el desarrollo de la localidad en la que este opera, es la persona que ve sostenibilidad o, en ausencia de alguien con esta responsabilidad específica, el o la gerente general. Cuando alguien trae la discusión país a los espacios de toma de decisiones gerenciales en las empresas, no está desviando la atención necesariamente, sino contribuyendo a que la empresa se vea a sí misma, de manera más holística, como un agente de cambio positivo en la sociedad. Y en un país con tantas carencias como el nuestro, esa no es una función opcional, sino -en mi opinión- una responsabilidad ineludible de quienes quieren hacer empresa en un país que es tan extraordinario pero que tiene tantos retos pendientes todavía como el Perú.
Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo: