Lo que deben entender sobre la valla o barrera electoral

Lo que deben entender sobre la valla o barrera electoral

A ver. El Perú tiene una regla conocida como la valla o barrera electoral, que establece que, para poder tener representación en alguna de las cámaras de nuestro nuevo Congreso bicameral, un partido tiene que cumplir dos condiciones en simultáneo. Lo que busca esta regla es que solo los partidos que demuestren tener un mínimo de respaldo popular, puedan tener representación efectiva en el Parlamento. Los partidos que no cumplan con las dos condiciones a la vez, no solo pierden la posibilidad de tener congresistas sino que pierden su inscripción como partidos, es decir, tienen que volver a registrarse como tales si quieren competir en las siguientes elecciones. 

Ok. ¿Cuáles son esas dos condiciones que hay que cumplir en simultáneo? La primera condición es que el partido debe obtener como mínimo el 5% del número de integrantes que tiene la cámara respectiva. Esto significa que, teniendo el Senado 60 integrantes, el partido tiene que obtener por lo menos tres senadores elegidos, y teniendo la Cámara de Diputados 130 integrantes, el partido tiene que obtener 7 disputados elegidos, porque eso equivale al 5% en cada caso. 

Esa es la primera condición. Y la segunda es que el partido debe obtener el 5% de todos los votos válidos emitidos en la elección de la cámara respectiva. Para explicarlo con números, si en la elección para la Cámara de Diputados hay 12 millones de votos válidos (que fue más o menos el número total de votos válidos en la elección pasada para el Congreso), el 5% de eso es 600,000 de votos. Es decir, en este ejemplo, el partido tendría que conseguir 600,000 votos válidos como mínimo para cumplir la segunda condición. Fíjense que un partido podría cumplir con la primera condición, es decir, tener 7 disputados elegidos en sus respectivos distritos electorales, pero si no obtiene el 5% del total de votos válidos en la elección para diputados, no le basta con lo primero, porque no pasa la valla y de hecho pierde esos 7 diputados. 

Ahora, fíjense lo que pasa en el caso del Senado, que es un poco distinto. Este año, de los 60 senadores que tenemos que elegir, 30 se eligen en distrito electoral único, es decir, a nivel nacional, que es la elección que aparece en la segunda columna de la cédula de votación, mientras que los otros 30 se eligen a nivel regional o en lo que se conoce como distrito electoral múltiple, lo que aparece en la tercera columna de la cédula. Entonces, si bien estamos hablando d ela misma cámara de senadores, son dos elecciones distintas, cada una de las cuales sirve para elegir a la mitad de sus integrantes. 

¿Por qué es esto importante para efectos de la valla electoral que les estoy explicando? Porque como cada uno de nosotros puede votar por separado en la columna que elige a los senadores nacional y la columna que elige a los senadores regionales, es como si emitiéramos dos votos para el Senado (uno en cada columna), distinto al caso de la cámara de diputados donde votamos en una sola columna. 

Lo que ha dicho el Jurado Nacional de Elecciones sobre esto es que para calcular el segundo requisito de la valla electoral, se deben sumar los votos válidos de la elección de los senadores nacionales (la segunda columna de la cédula) con los de la elección de los senadores regionales (la tercera columna). Entonces, para seguir con nuestro ejemplo, imaginemos que ya no van a ser 12 millones de votos válidos en total sino el doble, 24 millones. Como consecuencia, el 5% ya no es 600,000 votos válidos sino 1.2 millones de votos válidos. 

Es decir, esta interpretación del Jurado Nacional de Elecciones de sumar los votos de ambas elecciones para el Senado, hace que sea mucho más difícil para los partidos pasar la valla electoral en lo que respecta a esta última cámara. De ahí que, a partir de los resultados de algunas encuestas recientes, algunos analistas estén proyectando que, de los 36 partidos que están compitiendo en las elecciones generales y que aparecerán en la cédula de votación, quizá 5 o 6 solamente pasarán la valla electoral en el caso del Senado, y quizá uno que otro más en la cámara de Diputados.

Es decir, aunque hayamos empezado la carrera electoral con 36 opciones, la valla va a tener un efecto fuertemente reductor, y la gran mayoría de esas opciones, de esos partidos. Van a perder su inscripción y desaparecer como tales. 

Vale la pena mencionar aquí, como paréntesis, que si el actual Congreso no hubiese retrocedido en la reforma que se hizo sobre las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, las famosas PASO, este mismo efecto se hubiese producido no en la elección definitiva, sino en las elecciones internas de los partidos. Eso hubiese sido como tener una valla antes de la elección, que iba a medir cuánta gente iba a votar en las elecciones internas de los partidos, y aquellos que no lograsen superar una cantidad mínima de votantes en sus elecciones internas, perderían la capacidad de competir en las elecciones definitivas. Es decir, si no se hubiesen eliminado las PASO, la cédula de votación no tendría las 36 opciones que vamos a ver este domingo, sino un número mucho menos. 

Pero volviendo al tema, ¿por qué es importante que entendamos el efecto que tiene la valla electoral? Por la siguiente razón, si nosotros votamos por un partido que no termina pasando la valla, es como si nuestro voto por ese partido desapareciera. Porque al hacer el conteo final, todos los votos válidos que fueron a partidos que no pasaron la valla se eliminan, y por tanto, se achica el número de votos válidos que sí cuentan, que son solo aquellos de los partidos que sí pasaron la valla. La consecuencia práctica de eso, para explicarlo en sencillo, es que, si varios partidos obtuvieron senadores o diputados pero no cumplieron el requisito del 5% del voto total de cualquiera de esas dos cámaras, pierden a esos senadores o diputados, y esos escaños pasan a distribuirse entre los partidos que sí pasaron la vaya. 

Entonces, una forma de ver esto es decir que los partidos que tienen un voto duro suficiente como para pasar la valla, van a terminar ganando además los senadores o diputados que les hubiesen correspondido a los partidos que no pasaron la valla. Es decir, la valla tiene un efecto de sobrerrepresentar a los partidos con voto duro, es decir, con un mínimo de gente que de votas maneras va a votar ellos. 

Esto nos genera una disyuntiva como votantes. ¿Debo votar por principio por el partido que más me guste para el Congreso aunque esté lejos de pasar la valla, o debo considerar estratégicamente una opción de partido distinta a la que yo hubiese elegido porque es quizá la más parecida pero esta segunda sí tiene chances de pasar la valla?

No me corresponde a mí sugerirles qué hacer en un caso como este pero si hacerles ver que ese es el dilema al que podrían enfrentarse en la elección al Congreso, entre un voto más principista y uno voto más estratégico en función de quiénes sí podrían pasar la valla. Los dejo entonces meditando sobre eso, que es una de las decisiones más importantes que nos tocará tomar en esta elección.

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