Los dichos de Julio Velarde sobre crecimiento económico e inseguridad
El presidente del Banco Central de Reserva Julio Velarde, que es -yo me atrevería a decir- el funcionario público más respetado del país-, dijo algo mientras presentaba el más reciente reporte de inflación que ha dado mucho que hablar. Señaló lo siguiente “prefiero tener medio punto menos de crecimiento, pero que a la gente no la maten”.
Esta es, quizá, una de las frases más políticas que le he escuchado al presidente del Banco Central, y lo digo en el buen sentido de la palabra. Está evidenciando Velarde que la decisión de priorizar la atención de un problema tiene costos asociados y puede dificultar la consecución de otros objetivos. Y, siendo consciente de ello, está transmitiendo una preferencia: el sí está dispuesto a sacrificar crecimiento económico si eso permite evitar a los peruanos los maten en las calles, producto del desborde de la delincuencia.
Que diga esto Julio Velarde, que es, para muchos, el principal garante de la estabilidad macroeconómica del país, se ha sentido como un llamado de atención, en plena campaña electoral, a un sistema político que no está suficientemente comprometido con la solución del problema de la inseguridad ciudadana. Está afirmando: tan importante es este tema, tan crítico, que yo mismo estaría dispuesto a sacrificar crecimiento económico para solucionarlo.
Decía que esta es una de las frases más políticas que le he escuchado a Velarde, que aparece como un chispazo porque luego regresa a su discurso técnico para decir que, si bien resulta difícil medirlo, la inseguridad está frenando la inversión privada y, por tanto, el crecimiento económico. Y tiene mucha razón en esto: en el mediano y largo plazo, seguridad y crecimiento no son objetivos políticos contrapuestos entre sí. Para poder desarrollar sus proyectos de vida o sus proyectos de negocio, las personas y empresas necesitan que haya una garantía mínima de seguridad en el país. De hecho, como siempre enfatizo en el podcast, la razón más fundamental de todas por la cual existen los Estados es para garantizar seguridad.
Pero, en el corto plazo, políticamente, un país, y quienes compiten por llegar al poder en él, deben tener claro que hay cosas más urgentes que otras. Yo soy el primero en reconocer la importancia del crecimiento económico, no como fin en sí mismo, sino como la gran palanca que nos permite combatir en el tiempo muchos otros problemas como la pobreza o la informalidad. Pero no puedo estar más de acuerdo con Julio Velarde cuando dice que, como están las cosas, el problema de la inseguridad se ha vuelto tan grande que, incluso nuestra preocupación por el crecimiento económico, debe quedar por detrás de aquel otro objetivo prioritario.
Pero, lo que hay que apreciar aquí, viniendo de un funcionario público que está literalmente entre los mejores del mundo en su especialidad, es que Velarde no está esperando que los políticos simplemente se rasguen las vestiduras diciendo que les preocupa el problema de la seguridad ciudadana, sino que se lo tomen tan en serio y de manera tan competente y efectiva como el BCR gestiona la estabilidad monetaria. Velarde y el BCR representan lo opuesto a la demagogia y el populismo -punitivo en este caso- que vemos en la discusión política sobre el problema de la delincuencia. Necesitamos políticos que realmente hayan hecho la tarea y que, si hemos de sacrificar algo de crecimiento económico para solucionar el problema de la inseguridad ciudadana, pues que no sea un sacrificio en vano sino algo que efectivamente logre que los peruanos no sigan muriendo en las calles.
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