Los precios del oro, la plata y el cobre se desplomaron tras alcanzar máximos históricos
Luego de llegar a nuevos máximos históricos la semana pasada, el viernes el precio del oro y la plata se desplomó en una jornada en la que los inversionistas decidieron vender sus posiciones aprovechando los altos precios antes de que cierre enero.
El oro cayó 9% hasta los US$4.870 la onza troy desde el techo de US$5.500 que había tocado el jueves, su peor descenso en un día desde 1980. La plata se derrumbó 27% hasta los US$83,30, su peor jornada de la historia. El cobre también perdió valor, un 4% dado que su precio está más relacionado con los usos para este metal que con los sentimientos del mercado, pues no es un activo de refugio como los metales preciosos.
Como comentamos la semana pasada, la debilidad del dólar generada por las políticas erráticas del presidente estadounidense Donald Trump en materia económica y sus presiones a la Reserva Federal para que reduzca su tasa habían empujado a los inversionistas a guarecerse en el oro y la plata.
¿Qué cambió el viernes? Pues que Trump nominó a Kevin Warsh como candidato para presidir la Reserva Federal, algo que era ampliamente esperado por los mercados. Warsh formó parte de la Fed entre 2006 y el 2011 y los inversionistas confían en que no cederá a las presiones del mandatario para reducir las tasas de interés del banco central de los EEUU en un contexto en el que la inflación aún no cede por completo y esta expectativa de que las tasas no se recortarán tanto reduce el atractivo de apostar por los metales preciosos.
El temor que había creado una auténtica fiebre por el oro y la plata era que Trump nominara a alguien que pueda generar caos en la política monetaria, aunque vamos a ver qué tanto resiste Warsh a la presión pública del presidente estadounidense, que desde el inicio de su mandato argumenta que la Reserva Federal debe bajar su tasa para recortar el costo de los créditos y estimular la economía pese a que reducirla podría empujar al dólar a perder aún más valor.
Incluso después del retroceso del viernes, el oro ha cerrado enero con un alza de 13%, acercándose a su mayor ganancia mensual desde 1980. El salto de la plata ha sido de 22% en el primer mes del año y algunos analistas advierten que la caída del viernes es una muestra de que, a diferencia de lo que solía suceder en el mercado de metales preciosos, aquellos que están apostando por estos activos son más sensibles a los cambios de sentimiento, restándole su usual estabilidad en tiempos de incertidumbre.
Estos movimientos bruscos en la cotización del oro deberían servir como moraleja para aquellos que han alzado sus voces en los últimos meses para promover que el Banco Central de Reserva del Perú acumule más oro en sus Reservas Internacionales y también para aquellos que consideran que el Ministerio de Economía y Finanzas debería ser más laxo con el gasto público dado que los altos precios del oro, la plata y el cobre aseguran mayores ingresos para el Tesoro Público.
Es importante tener en cuenta que lo único garantizado en el actual contexto global es la impredictibilidad y, por lo tanto, la cautela en el manejo de las finanzas públicas y la política monetaria es más importante que nunca.
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