Proyecto aprobado en Comisión de Energía y Minas pone en riesgo inversiones mineras
El actual Congreso ha aprobado proyectos de ley muy cuestionables en una serie de frentes, algunos de los cuales han sido particularmente dañosos porque, aunque los congresistas están legalmente prohibidos de generarle nuevos gastos al Estado, estos han aprovechado una interpretación muy objetable del Tribunal Constitucional para cargarle literalmente decenas de miles de millones en nuevos gastos al Estado.
Pero hoy quisiera hablarles de un proyecto de ley que podría generarle un daño irreversible a un sector de la economía peruana que es absolutamente fundamental para la recaudación tributaria. Me refiero al sector minero.
En la comisión de energía y minas del Congreso se acaba de aprobar un proyecto de ley que busca acortar la fecha de caducidad de las concesiones mineras a 15 años, lo cual no se condice con la realidad de los proyectos mineros que pueden demorar 40 años en concretarse.
¿Por qué se está planteando algo así? Porque sus proponentes tienen la idea de que las concesiones que están en manos de grandes empresas mineras deben caducar para revertir al Estado, y el Estado se las deben entregar más bien a pequeños mineros.
Yo no encuentro nada problemático per se en la pequeña minería, salvo que sea informal o, peor aún, ilegal, y ciertamente tenemos muchísimo de eso con una capacidad enorme de influir en la política (de ahí que les hayan prorrogado tantas veces el Reinfo que funciona como un escudo para su ilegalidad). Pero lo que sí hay que entender es que la minería es una actividad de gran escala, muchísimo riesgo, enormes inversiones, y plazos que se miden en décadas.
Por tanto, poner plazos de caducidad tan cortos con la promesa demagógica de entregarle concesiones a pequeños mineros es algo que literalmente amenaza la continuidad de las grandes inversiones mineras en el Perú. Y hay que recordar aquí, una vez más, que no existe otro sector siquiera comparable con el minero en su capacidad de atraer al país inversiones de gran envergadura. No hay nada que se le acerque, y por eso la minería -nos guste o no- es tan central para la economía peruana.
Ahora, que los proyectos mineros demoren tanto en el país es en parte por la naturaleza de este negocio, pero también por todas las exigencias regulatorias que hoy pesan sobre los proyectos mineros, muchas de las cuales son absolutamente necesarias, pero hay varias otras que suponen una sobrerregulación que dificulta o aplaza el desarrollo de estas inversiones sin generar un beneficio tangible para nadie, más que para quienes trabajan supervisando esos trámites.
Entonces, sí hay una agenda importante de recortar plazos en el sector minero, pero no referida a los plazos de caducidad, sino a los plazos relacionados a trámites y permisología para procurar que los proyectos mineros salgan adelante más rápido.
Como muchos entre quienes me escuchan, yo creo que el Estado peruano es muy deficitario entregando educación o salud de calidad, o seguridad, a sus ciudadanos en todo el territorio, y que necesitamos recaudar más para eso. Pues bien, si buscamos esto último, una manera fundamental que tenemos para hacerlo es facilitar la entrada en operación de más y más proyectos mineros, sobre todo en un contexto de precios internacionales como el que tenemos, y considerando además que el mundo necesita que el Perú desarrolle minas de cobre porque este metal es esencial para la transición energética hacia la electrificación del transporte y, por tanto, para la lucha contra el cambio climático.
Lo que se acaba de aprobar en la comisión de energía y minas es un despropósito, y hay que tener mucho cuidado con estas cosas, porque, cuando la atención está puesta en las elecciones, el Congreso puede sentir que tiene menos reflectores encima para aprobar iniciativas como esta que pueden terminar destruyendo sectores que son clave para la economía peruana como el minero.
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