¿Qué debemos entender sobre el nuevo Senado?
El análisis de hoy llega gracias a Bigmond Group, auspiciador principal del Comité que está apoyando nuestros esfuerzos de difundir información clara de cara a las elecciones generales.
Hoy quiero explicarles algo bien importante sobre la elección que vamos a tener este domingo. Como sabemos, vamos a votar esta vez por senadores y por diputados, porque estamos regresando a tener, después de mucho tiempo, un congreso bicameral.
Pero esta nueva bicameralidad no es igual a la que tuvimos décadas atrás o a la que tienen otros países por una razón que es bien importante entender. En los países que tienen Congreso bicamerales, los proyectos de ley empiezan su trámite en la cámara de diputados, porque solo estos últimos tienen la facultad de presentar iniciativas legislativas.
Ahora, cuando esos proyectos de ley son aprobados por la cámara de diputados y suben a la Cámara Alta que es el Senado, los senadores pueden aprobar esos proyectos de ley tal cual llegaron, pueden rechazarlos, o pueden modificarlos, es decir, hacer cambios en aquello que ya aprobó la Cámara Baja, es decir, la Cámara de Diputados.
Pensemos en este último escenario. Normalmente lo que pasaría en un país con un Congreso bicameral es que, si el Congreso ha modificado lo que vino de la Cámara de Diputados, el nuevo texto aprobado por el Senado tiene que regresar a la Cámara de Diputados para que esta pueda aprobar la versión modificada.
¿Por qué pasa esto? Porque la idea es que haya consenso entre ambas cámaras. Es decir, ambas deben aprobar lo mismo, porque se asume que son igual de importantes, que debe haber, en ese sentido, simetría entre ellas.
Pues bien, esto no es lo que hemos aprobado en el Perú. En nuestro nuevo esquema bicameral, el Senado tiene carta libre para modificar como quieran lo que llegue de la Cámara de Diputados, y todo lo que cambie no tiene que pasar por nueva aprobación de la Cámara de Diputados.
Entonces, fíjense: nuestra nueva bicameralidad le da un poder muy grande al Senado frente a la Cámara de diputados. Además, como los senadores son menores en número, 60 versus 130 diputados, también se puede decir que el voto individual de cada senador pesa más individualmente que el de cualquier diputado. Y encima de eso, el Senado es a quien le toca ahora elegir a las altas autoridades del país, y se ha establecido por otro lado una regla que dice que no puede ser disuelto, porque eso solo puede pasar con la Cámara de Diputados.
Les cuento todo esto para hacerles notar que, en este nuevo esquema bicameral, le estamos dando un poder muy grande al Senado, al punto que algunas personas están argumentando que la elección del Senado es más importante este año que la de la plancha presidencial. No sé si tanto pero indudablemente es muy importante. Y la recomendación que quería hacerles yo es que, de todo el tiempo y esfuerzo que ustedes dispongan para conocer bien a los candidatos, quizá la elección donde más valioso es que invirtamos ese tiempo y hagamos bien la tarea, es precisamente en la elección de senadores.