Cae en Bolivia el cabecilla de "Los Pulpos"
Cayó en Bolivia el cabecilla de los Pulpos, Jhonsson Cruz, cuya organización está implicada en el secuestro este último fin de semana del empresario minero Jens Lara. De eso y otras cosas más hablamos en la edición de hoy del Newsletter de Comité. ¡Empecemos!
Estamos miércoles 2 de septiembre y estos son los titulares que desarrollo en el podcast de la mañana:
- Cayó en Bolivia el cabecilla de los Pulpos, Jhonsson Cruz, cuya organización está implicada en el secuestro este último fin de semana del empresario minero Jens Lara
- Juntos por el Perú presentó un segundo proyecto de ley en la Cámara de Diputados para retirar a Óscar Arriola del cargo de comandante general PNP
- El alza de los precios en Lima Metropolitana llevó a la inflación anual en agosto a 4,44%, su mayor nivel en casi tres años
- Alemania responsabilizó a Rusia de un intento de ataque con drones ocurrido el mes pasado en el aeropuerto de Leipzig
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LA NOTICIA DESTACADA
Cayó en Bolivia el cabecilla de los Pulpos, Jhonsson Cruz, organización está implicada en el secuestro del empresario minero Jens Lara
Jhonsson Smit Cruz Torres, alias Jhonsson Pulpo, el cabecilla de la banda criminal conocida como Los Pulpos, fue capturado en Bolivia, según anunció el ministro del Interior César Astudillo. “Ha caído finalmente”, fue lo que señaló Astudillo, según cita el diario La República, al referirse a la detención de este individuo que llevaba buen tiempo como prófugo de la justicia. De hecho, había una recompensa de medio millón de soles por ayudar a dar con su paradero. Jhonsson Cruz, quien ya tiene una condena a cadena perpetua por robo agravado seguido de muerte, estaba escondido en una vivienda en La Paz.
La información oficial da cuenta de un operativo conjunto entre divisiones de la policía peruana y de su par boliviana. Le encontraron a Cruz, según refiere La República, múltiples identificaciones falsas.
Esta captura está relacionada con el crimen que acaba de cometerse en Trujillo en el que un grupo de delincuentes disfrazados de policías, sindicados como integrantes de Los Pulpos, que es una banda que opera principalmente en La Libertad, secuestraron al empresario minero de 31 años Jens Lara Tantaquilla y mataron a sus acompañantes, al salir estos de una discoteca la madrugada del domingo.
El móvil de este crimen habría sido, según RPP, el cambio que hizo la empresa de Lara de proveedor de seguridad, porque en un momento le pagaba un cupo de extorsión a Los Pulpos y luego pasó a la banda rival conocida como La Jauría.
En buena hora que se haya anunciado la captura de Cruz Torres, alias Jhonsson Pulpo, y que ya esté en territorio peruano, pero esto también se está usando como una forma de mostrar reacción por parte del Gobierno al crimen del fin de semana en Trujillo. Esta necesidad surge como respuesta a los cuestionamientos que está habiendo al accionar policial en los crímenes alrededor del empresario Jens Lara. Por ejemplo, en un principio se quiso hacer ver como que este había sido liberado gracias a lo que hizo la policía, pero ayer apareció, por ejemplo, el hermano de Jens Lara diciendo sobre la policía “no saben hacer su trabajo, no saben nada”. Estaba visiblemente ofuscado, pero cumplió con desmentir la versión policial de que el rescate fue acordado con las autoridades. El padre de Jens Lara, dijo por su parte que le pidieron un pago de cinco millones de dólares para liberarlo, que él no tenía para entregar, y por tanto tuvo que buscar qué contactos suyos pudieran ayudarlo a intermediar ante Los Pulpas para liberar a Jens Lara.
En fin, al Gobierno no le ha quedado más remedio que reconocer que efectivamente Lara fue liberado por sus propios captores antes que por acción de la Policía.

LA REFLEXIÓN DEL DÍA
El gobierno y el continuismo en la policía
Yo puedo entender cuando un gobierno se sincera y dice que, aunque va a poner toda su atención y recursos en enfrentar un problema, la solución a este no va a ocurrir de la noche a la mañana. Lo puedo comprender racionalmente, aunque si sucede que es un problema que afecta a otros compatriotas muchísimo más que a mí, como la inseguridad, puedo entender también la indignación y apoyar el reclamo por acciones inmediatas y mayor sentido de urgencia. Lo que no puedo apoyar en ningún caso es que un gobierno decida manipular información para engañar a la ciudadanía sobre lo que realmente está pasando, y que ella experimenta en carne propia, y recurrir al populismo penal para inflamar la indignación existente sin proponer nada efectivo para resolver la situación de fondo.
Esto es lo que yo sentía que pasaba, por ejemplo, cuando estaba de ministro del Interior, Juan José Santiváñez, en el gobierno de Dina Boluarte, este venía siempre con relatos inverosímiles sobre cuánto avanzaba supuestamente la lucha contra la inseguridad, con números increíbles de cuántas organizaciones criminales supuestamente iba desbaratando. Y ocurría también, sospechosamente, que el prófugo más prominente del país, Vladimir Cerrón, eludía con demasiada facilidad a la policía que supuestamente lo estaba buscando. Sobre Santiváñez existía además la suspicacia de su pasado como abogado defensor de policías denunciados por manchar el uniforme.
Óscar Arriola, el actual comandante general de la Policía, ya formaba parte de los altos mandos que acompañaban a Santiváñez como jefe del Estado Mayor de la Policía. Y si bien ha habido dos gobiernos cortos luego de la caída de Dina Boluarte, lo que yo veo ahora al seguir estando alguien como Arriola en el máximo cargo policial, es el continuismo de aquellas gestiones que, por un lado, parecían hacerse de la vista gorda respecto de prófugos prominentes a los que había que capturar, y por otro, mostraban cifras u operativos inverosímiles para trabajar mejor en el terreno de las percepciones que en el de la realidad.
Cuando César Astudillo fue elegido ministro del Interior en el actual Gobierno, hubo cuestionamientos por venir este de las Fuerzas Armadas más que del ámbito policial, pero yo pensé, porque además lo conozco y le tengo aprecio como héroe nacional, que ojalá tuviera la capacidad de romper con ese continuismo en el sector Interior.
Yo no soy partidario necesariamente de acciones que han tomando gobiernos anteriores que han mandado al retiro de golpe a un número altísimo de generales de la policía, porque entiendo cómo esto puede romper la institucionalidad de dicha entidad, pero mucho menos estoy a favor de tomar una postura en la que no resignemos a seguir con quien está si no es la persona o las personas que van a poder generar cambios significativos en la lucha contra la inseguridad.
En los últimos días, a propósito de este caso del secuestro y asesinato en Trujillo que hemos venido comentando, he visto al gobierno más interesado en manejar las percepciones que en otra cosa. Jugando con la ambigüedad respecto de si la policía tuvo un rol en la liberación del empresario minero, difundiendo una foto ridícula en la que se ve al ministro de Defensa supuestamente interrogando a uno de los delincuentes capturados, y generando bastantes dudas sobre si las personas detenidas son en verdad las que cometieron los delitos.
El propio Astudillo ha estado vacilante y dubitativo sobre su posición frente a Arriola. Pues bien, yo creo que él y el Gobierno tienen que tomar una decisión. ¿Van a seguir gestionando el problema de la inseguridad como si fuera simplemente un asunto de percepciones o van a tomar acciones de verdad? ¿Está el Gobierno convencido de que puede hacer esto con Óscar Arriola a la cabeza de la policía o va a cerrar filas pública y transparentemente en torno a la necesidad de cambiar el liderazgo policial? Yo no voy a desdeñar nunca el argumento de la institucionalidad, pero este tampoco debe ser absoluto. En un país que sufre tanto por la inseguridad, no podemos resignarnos a no tener a la mejor persona que podamos a la cabeza de la policía.
Si para el Gobierno Arriola es esa persona, pues tiene que salir a explicar por qué. Y si no lo es, pues tienen que hacerlo evidente y usar las herramientas políticas y legales que tienen a la mano para cambiarlo. Y espero que ya se hayan dado cuenta de que esto no puede esperar.

MIS RECOMENDACIONES
- El País de España ha publicado un perfil de Alejandro Betancourt, el empresario venezolano investigado por lavado de activos que hizo su fortuna con contratos energéticos en la época de Hugo Chávez, y que ahora es el socio del Gobierno estadounidense en este vehículo a través del cual se explotará cerca del 20% de las reservas petroleras de Venezuela. Según el diario español, el propio Betancourt habría intercedido con Delcy Rodríguez después de la captura de Nicolás Maduro, para gestionar un acuerdo con el Gobierno de Donald Trump. Pueden leer el artículo aquí.
- Daron Acemoglu, el premio Nobel de Economía que ha estado muy presente en la discusión en redes luego de un artículo de The Economist que buscó poner en entredicho su credibilidad, ha publicado una columna en el New York Times dirigida al Partido Demócrata en EE.UU. en la que cuestiona el tipo de populismo adversarial en el que está cayendo, pero sugiere como alternativa lo que él llama “big-tent populism” o populismo de carpa ancha, que no se enfoca en resaltar relaciones opresor-oprimido sino en levantar banderas que puedan ser transversalmente respaldadas, como acceso universal a salud. Pueden leer el artículo aquí.
