Candela Antón y para qué sirve la parte blanca del ojo del ser humano

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Candela Antón y para qué sirve la parte blanca del ojo del ser humano

Me topé el otro día en redes con un video muy interesante de la antropóloga y divulgadora científica Candela Antón, a quien recomiendo mucho seguir, que buscaba responder a la siguiente pregunta: ¿por qué los humanos somos la única especie de primates a las que se le ve el blanco en los ojos?

En efecto, esa parte que circunda el iris en el globo ocular, que dicho sea de paso se llama la esclerótica, es blanca en los humanos, pero es oscura o pigmentada en los demás primates. Y la pregunta es: ¿por qué? ¿Es esta una casualidad o hay una razón que lo explica?

Y aquí viene lo fascinante. Si bien la función básica de la esclerótica es proteger el ojo y fijar los músculos que le dan movimiento, el que sea blanca en los humanos permite que podamos identificar con más facilidad dónde está mirando una persona. 

Esto es más difícil en otros primates. Los chimpancés, por ejemplo, siguen el movimiento de la cabeza para identificar donde está mirando un individuo de su especie, pero los humanos, inclusive desde que son bebés de apenas unos meses, ya tienen la capacidad de seguir la mirada de los adultos. 

Pues bien, esta diferencia, explica Candela Antón, es un rasgo adaptativo, un resultado de la evolución de la especie humana que se explica por la hipótesis del ojo cooperativo, desarrollada por Tomasello y otros autores. 

Los seres humanos somos una especie que ha evolucionado de tal manera que potencia la capacidad de cooperación entre nosotros. Por eso hemos desarrollado la empatía como capacidad innata. Y, en esa línea, este detalle de la esclerótica no es menor. Para poder cooperar, uno tiene que poder confiar en quien tiene enfrente. Y para poder confiar, uno tiene que poder identificar dónde está puesta su atención. 

Si yo estoy hablando de algo importante con alguien pero la persona no me está mirando a mí mientras le hablo sino cualquier otra cosa, pues puedo deducir que no le interesa o que no le es importante lo que le estoy diciendo. El poder fijar miradas o tener ese contacto visual es clave para que podamos confiar entre seres humanos. Y la esclerótica, que uno podría pensar que es “el relleno” del ojo, permite que sepamos, desde que somos bebés incluso, con quiénes estoy teniendo ese nivel de conexión, que es lo que habilita que podamos cooperar. 

Fascinante de verdad. Candela Antón concluye diciendo que la esclerótica blanca es una apuesta evolutiva por la cooperación sobre el engaño y termina preguntándose si esto, que cumple un propósito evolutivo muy importante, no es algo que estemos perdiendo por comunicarnos ahora tanto a través de pantallas. Yo creo que esta última es una preocupación muy válida: si nos preocupan los bajos niveles de confianza en una sociedad como la peruana, necesitamos que la gente converse más en persona y que sea capaz de mirarse a los ojos cuando lo hace.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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