Caso de agresión sexual en el Liceo Naval conmociona al país

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Caso de agresión sexual en el Liceo Naval conmociona al país

Esta mañana abordamos el caso de agresión sexual que implica a un grupo de estudiantes de secundaria de Liceo Naval que está generando mucha discusión en los medios y las redes sociales, pero también hablamos sobre la caída en la aprobación de la presidenta de Keiko Fujimori. Todo eso y más en el Newsletter de Comité. ¡Empecemos!

Estamos viernes 18 de septiembre y estos son los titulares que desarrollo en el podcast de la mañana:

  1. Ha causado profunda indignación el caso de un grupo de estudiantes de secundaria del Liceo Naval que habrían agredido sexualmente a un compañero en un bus contratado por el colegio que los regresaba de una competencia deportiva.
  2. La aprobación de la presidenta de la República Keiko Fujimori bajó de 60% a 42% en un mes y desaprobación subió a 44%.
  3. En el primer semestre del 2026 las exportaciones de oro de origen legal superaron a las de origen legal por primera vez, de acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE).
  4. Ecuador declaró el estado de excepción en ocho provincias del país debido a la violencia relacionada con el narcotráfico, en un contexto en el que fuerzas estadounidenses han hundido ocho embarcaciones pesqueras por sus supuestos vínculos con el tráfico ilícito de drogas en las últimas tres semanas.

Recuerda que puedes escuchar el podcast completo en Spotify cliqueando aquí.

O aquí abajo si prefieres verlo en YouTube:


LA NOTICIA DESTACADA

Caso de agresión sexual que involucra a estudiantes del Liceo Naval ha conmocionado al país

El país está conmocionado por un caso realmente indignante cuyos detalles prefiero no contar, pero que involucra, presuntamente, una agresión sexual cometida por un grupo de entre ocho y diez estudiantes del Colegio Liceo Naval Almirante Guise de San Borja contra uno de sus compañeros que era menor que los atacantes.

La víctima tenía 16 años y los hechos se produjeron el martes de esta semana en un bus mientras los estudiantes regresaban de una competencia deportiva. Cabe indicar que estaban acompañados por profesores pero esto no impidió que ocurriera la agresión. 

Los estudiantes sindicados como atacantes fueron conducidos a la comisaría de San Borja. Hubo mucha discusión en redes sobre el hecho de que no estaban enmarrocados y que, al ser liberados, se les permitió salir cubiertos para que no se les viera el rostro. Todo esto se citó como si fuera indiciario de que los presuntos agresores estaban recibiendo un trato privilegiado. 

Si tomamos por creíble lo que ha trascendido sobre los hechos, y todo indica que, en efecto, se ha cometido un vejamen inenarrable contra la víctima con comprobación de un médico legista, resulta totalmente entendible la ira que ha propiciado este caso. 

La responsabilidad de los perpetradores debe esclarecerse al detalle, pero esto está motivando una discusión muy pertinente sobre la negligencia de las escuelas en prevenir o detener este tipo de agresiones, que son bastante más frecuentes de lo que uno cree. 

Entre enero y agosto de este año se han reportado 1,198 casos de violencia sexual entre escolares, casi 33% por encima del promedio de ese mismo periodo en los tres años anteriores, según da cuenta La República. Agosto último ha sido un mes récord en tiempos recientes. 

Pero, entre muchos que guardan silencio o apañan este tipo de conductas, hay otros que alzan la voz. Ayer escuché a una profesora del colegio implicado, Yovana León, diciendo pese a las repercusiones que podría sufrir ella misma, era su deber denunciar estos hechos, que ya venía advirtiendo sobre otros casos de violencia pero que no había sido escuchada. 

Un grupo de padres de familia se apersonó también en los exteriores del colegio para pedir explicaciones y revelar que sus hijas tienen miedo de ir a estudiar. Fuera de la comisaría, el padre de uno de los detenidos se vio implicado en un bochornoso incidente en el que escupió a la cámara de uno de los periodistas que cubría las incidencias. 

De momento, la Fiscalía ya abrió una investigación preliminar contra los sindicados como agresores. El Liceo Naval, que no es un colegio gestionado por el Ministerio de Educación sino directamente por la Marina de Guerra del Perú, dispuso la separación de la directora del plantel y también del docente y el entrenador que estaban en el bus. 

La propia presidenta Keiko Fujimori se ha pronunciado sobre este caso. Ha dicho, según cita El Comercio, que la administración de la escuela pasará de la Marina al Minedu. Poco antes de que se hiciera conocida esta situación, el ministro de Justicia Ernesto Álvarez había declarado en la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, que en comunidades indígenas las violaciones pueden tener “origen cultural” aunque impliquen un delito abominable. Esa forma de matizar la situación con la apreciación cultural, le granjeó una crítica muy fuerte, nuevamente, a Álvarez. 

Con todo lo difícil que resulta tratar este tipo de casos, pues tenemos que estar en la capacidad de pedirle a nuestras autoridades que reconozcan la gravedad de los hechos cuando hablamos de cosas execrables como la violación sexual de menores. 


EL COMENTARIO POLÍTICO

¿Por qué cae la aprobación de la presidenta de la República?

El Comercio ha publicado una encuesta de Datum que muestra una caída en la aprobación de Keiko Fujimori de 60% a 42% en un mes, es decir, entre agosto y setiembre, mientras que su desaprobación sube de 24% a 44% en el mismo periodo. Es decir, casi que se duplica su desaprobación y este es ahora más alta que su aprobación.

Otra cosa que cae es la percepción de los encuestados sobre si el Congreso debe darle facultades delegadas al Gobierno: pasa de 67% en agosto a 54% en setiembre. Luego, hay mediciones para el presidente del Consejo de Ministros, el ministro de Economía, el Senado y la Cámara de Diputados, y todos tienen desaprobaciones más altas que sus aprobaciones. 

Fuente: Encuesta de Datum, imagen publicada por El Comercio.

¿Qué explica estos cambios en la opinión pública? En las redes sociales y los medios se está generando un debate en torno a esto. Algunas voces más cercanas al Gobierno señalan que se ha puesto en marcha desde la oposición o el antifujimorismo un operativo de demolición contra la presidencia de Keiko Fujimori, enfocado, por ejemplo, en lograr que el Congreso le niegue el pedido de facultades delegadas. 

Yo creo que, en efecto, hay sectores de la opinión pública que están sometiendo al Gobierno a niveles de crítica que no tenían frente al de, por ejemplo, Pedro Castillo, pero también es cierto lo inverso, vale decir, que hubo quienes criticaron duramente al Gobierno de Castillo y no lo hacen de igual forma con el de Fujimori. Es normal que la gente tome posición o enfile sus críticas según sus afinidades políticas. 

Más bien, yo apuntaría a otras causas. Una estructural es la volatilidad que caracteriza ahora a la dinámica política, por efecto de las redes sociales por ejemplo, que hace que las posiciones y el humor de la opinión pública cambie con más rapidez. Por eso ahora tenemos la sensación de que los gobiernos entrantes no reciben una “luna de miel” como antaño. Ahora les cobran los errores o las insuficiencias desde el día uno, y dada la polarización, para ciertos electores algunos Gobiernos arrancan con puntaje negativo incluso antes de tomar acción alguna. 

Dicho esto, creo que haría mal el Gobierno en asumir que la caída en su aprobación tiene que ver con factores exógenos y no con su performance. En parte creo que esa caída responde a que el propio Gobierno generó la impresión de que iba a tomar acción desde el primer día, pero ese ímpetu fue menguando cuando se le presentaron situaciones de desborde de criminalidad que no supo manejar bien, como la del caso del secuestro y asesinatos en Trujillo, o cuando empezó a cundir la percepción de que estaba -o está- perdiendo la batalla para conseguir que la Cámara de Diputados le apruebe el pedido de facultades delegadas.

Si esta era la gran lucha en la que se iba a enfrascar el Gobierno en sus primeras semanas, pues no parece haber hecho el trabajo político necesario para salir airoso de ella, y ahí -yo me atrevería a decir- hay más de insuficiencias propias que de animadversión de terceros.

El Gobierno está perdiendo esas batallas no tanto porque alguien le esté jugando sucio, sino porque no las ha sabido librar bien. Y por eso, la consecuencia de esta caída de aprobación no debería ser tanto culpar a otros, ni mucho menos caer en complascencia, sino entender qué han hecho mal y corregirlo. 


MIS RECOMENDACIONES

  • Bloomberg ha publicado un artículo que destaca, una vez más, cómo un país como el Perú puede tener diez presidentes de la República en igual número de años, y un solo presidente del Banco Central de Reserva, que es quien "nos protege del caos". Encuentran la nota aquí.

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