El acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela

Share
El acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela

El acuerdo que acaba de suscribir -algunos dirían imponer- el Gobierno estadounidense con el régimen chavista que todavía está en el poder en Venezuela, con Delcy Rodríguez a la cabeza, para que EEUU tenga control de más del 20% de las reservas petroleras venezolanas, a través de un vehículo en el que están aliados además con un empresario muy cuestionado que hizo fortuna gracias al chavismo, deja ver con meridiana claridad que todo el operativo militar que se hizo para derrocar al dictador Nicolás Maduro no buscó reinstaurar la democracia en Venezuela sino usar esto como excusa para hacerse de ese petróleo.

Fíjense. Más allá de la discusión sobre si el derecho internacional permitía un operativo militar como el que hizo EEUU en Venezuela, este puso a la potencia norteamericana en una posición que le permitía viabilizar o cuando menos apoyar el retorno a la democracia en Venezuela, con la convocatoria a elecciones en breve plazo. Pero esto no fue lo que hizo. Más bien, eligió pactar con los remanentes del chavismo, supuestamente porque eso evitaría que la situación en Venezuela se saliera de control y se administrase, digamos, un proceso de democratización gradual.

Pero, si uno asume que el interés de EEUU era el petróleo y no la democracia venezolana o la soberanía de su pueblo, lo que tenía sentido era coaccionar a ese chavismo remanente para que les dieran lo que querían. Si hubieran precedido primero con el retorno a la democracia, esto hubiese sido más difícil para ellos, porque tendrían que haber competido abiertamente por esos recursos ciñéndose a un conjunto de reglas que debían aplicarse por igual para todos los interesados. Si esto se hubiese dado, en buena hora si las autoridades democráticas venezolanas lograban atraer inversionistas relevantes, estadounidenses o de cualquier otra nacionalidad, para poner en valor esas reservas petroleras.

Pero ese, repito, no ha sido el camino. El petróleo está muy por encima de la democracia venezolana en el orden de prioridades del gobierno estadounidense, en parte como resultado del problema que se ha autogenerado la administración Trump al atacar a Irán y dar pie al bloqueo del estrecho de Ormuz.

Claramente, sus intereses no están alineados con los del venezolano que quiere que su país deje atrás al chavismo y vuelva a ser una democracia. EEUU necesita hoy a lo que queda del chavismo como la garantía de que ese acuerdo por las reservas petroleras se va a sostener. Por eso, también, es que ningunea a la oposición venezolana, porque pese a la adulación pública de María Corina Machado hacia Trump, su gobierno se siente más cómodo trabajando con criminales como Delcy y Jorge Rodríguez.

Qué pena, pero EEUU dejó de ser, siquiera en la apariencia, un defensor global de la democracia. Ahora es un habilitador de regímenes corruptos, que torturan y matan a su propia gente, con tal de que les den los recursos naturales que se sienten en la capacidad de tomar.

De momento, todo lo que dijo el secretario de Estado Marco Rubio sobre la necesidad de restablecer la democracia en Venezuela parece haber sido solo un engaño.

Read more