El costo de ser madre en el Perú

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El costo de ser madre en el Perú

El domingo, por el Día de la Madre, compartí en mi cuenta de Linkedin un gráfico muy revelador que había difundido Álvaro Calado, gerente de proyectos de Empleo de EsHoy, titulado “El costo de ser madre en el Perú”. Este había sido preparado por Gonzalo Talavera Forlin con información de The Child Penalty Atlas y mostraba, según Álvaro, cómo el Perú está entre los países de América del Sur donde el costo laboral de ser madre parece ser más alto y persistente. ¿Cómo se expresa eso numéricamente? Pues, lo que encuentra la evidencia es que, después de tener a su primer hijo, las probabilidad de empleo remunerado de las madres caen cerca de 40% respecto de los hombres. Esto es bien duro decirlo, pero es literalmente como si el mercado laboral estuviera castigando a las madres por tener un hijo e instalando una realidad donde es aceptable discriminar precios -porque los salarios son un precio por el trabajo- entre hombres y mujeres. 

Algunos podrían decir que esto tiene una explicación objetiva, que esa diferencia se entiende si uno piensa que la disponibilidad de tiempo de las mujeres que acaban de dar a luz respecto de los hombres es menor por las responsabilidades maternales que deben asumir. Pero esa brecha no es temporal sino que se mantiene por mucho tiempo, con un impacto pervasivo, como dice Álvaro. Como se aprecia en el gráfico, 10 años después de tener a su primer hijo, las mujeres peruanas tienen una tasa de ocupación 42% menor que los hombres peruanos. El gráfico se ve como si hubiera un precipicio en la curva que mide cambios en la tasa de ocupación justo antes de dar a luz las mujeres, y luego la curva se mantiene ahí abajo para ellas, mientras que la de los hombres es constante en el tiempo y se mantiene arriba. Es decir, el mercado no logra corregir esa caída brutal de ocupación de las mujeres sino que vuelve permanente esa afectación. 

La única manera en la que se me podría ocurrir que esto es socialmente deseable, es si imaginamos una economía distinta de la que tenemos donde la maternidad es compensada económicamente de alguna forma. Porque, en términos estrictos, si pensamos en el valor que aporta a la sociedad el trabajo que hacen las madres, pues es enorme, y es un problema de cómo están hoy por hoy diseñadas nuestras economías que eso no se remunere de alguna forma. De todas las cosas que no mide y no compensa la economía, que son muchas, la maternidad es quizá la más importante y, por tanto, la que más injustamente se trata de manera sistémica.

Ahora bien, lo que están sufriendo ahora muchos países del mundo, y recientemente hubo un análisis muy interesante en Americas Quaterly sobre cómo esto también está pasando preocupantemente en América Latina, es que la caída de la tasa de natalidad está poniendo en problemas a las economías porque, con el envejecimiento de las poblaciones, se vuelve más caro poder financiar sistemas de pensiones, de salud y otros servicios. Por ello es que algunos países están implementando políticas públicas que, o bien premian la inmigración para compensar sus declives demográficos o bien ofrecen incentivos económicos para que más mujeres quieran ser madres. Quizá esa circunstancia genere, pues, la oportunidad para discutir qué debe cambiar en nuestra economía para que la maternidad esté adecuadamente valorada en términos económicos. Y no hablo aquí del Perú exclusivamente, sino que este es un debate que se debe tener a nivel global. Ojalá se dé.  

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

https://youtu.be/coaYsK_NliU

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