El Fenómeno El Niño y la importancia de trabajar juntos
Ayer les compartí una reflexión sobre cómo hacer para reconciliar al Perú tras una segunda vuelta tan polarizante como la que acabamos de tener, y que sigue además un patrón muy propio que se ha registrado consistentemente en las últimas tres segundas vueltas que hemos tenido en el país donde el electorado se muestra partido exactamente por la mitad.
He seguido pensando en esto y quisiera conectar esta reflexión con otro asunto que he estado viendo con bastante preocupación. Días atrás vi un artículo en el Washington Post que alertaba que este año el mundo podría experimentar un Fenómeno de El Niño de grandes proporciones, quizá el más o uno de los más fuertes que no haya tocado soportar. Y, de hecho, el artículo se refería individualmente al Perú como el país que más vulnerable y preocupado debía estar con esta situación.
Pues bien, aquí cabría preguntarse: en el fragor de la campaña que hemos tenido, ¿cuánto han escuchado ustedes de los candidatos y de los partidos sobre qué van a hacer para enfrentar los potenciales estragos de un Niño inusualmente severo como el que podría desatarse este año?
Si el mundo estuviese enfrentando en un año electoral una crisis financiera particularmente severa -digamos, como la del 2008- sería completamente razonable que a los candidatos se les exigiese tomar postura y explicar cómo pensaban reaccionar a ella o sobrellevarla. Pero, en la campaña de este año ha estado pululando el fantasma de un Fenómeno de El Niño inusualmente severo, y no hemos escuchado mucho de los candidatos al respecto. Es algo que perfectamente pudo haber justificado un bloque ad hoc en alguno de los debates.
Me da la impresión de que en el Perú todavía no reconocemos que, así como pensamos en seguridad ciudadana, salud, educación o generación de empleo formal, como ámbitos de la política pública que requieren que los políticos dominen y planteen propuestas concretas, no le asignamos la misma gravitación a un tema como desastres naturales. Y eso es, en mi opinión, gravísimo para un país como el Perú, que está atravesado, geográfica y temporalmente, por riesgos de desastres naturales, que van por cierto mucho más allá del Fenómeno de El Niño pero donde este ciertamente es un asunto de enorme importancia que se tiene que gestionar desde la política pública.
Entonces, cuando yo pienso: ¿qué temas podrían permitir que las fuerzas políticas representadas en el gobierno y el Congreso superen por un instante las diferencias políticas y se pongan a trabajar juntas en un problema de relevancia-país, pues se me ocurre que un Fenómeno de El Niño potencialmente devastador es sin duda una causa que largamente lo amerita.
Por supuesto, ya estamos tarde para ocuparnos de este problema, porque hemos sido proverbialmente irresponsables como país para gestionarlo. Pero en algún momento tenemos que cambiar esto. Mi invocación, entonces, para las fuerzas políticas que entran al Gobierno y al Congreso a partir del 28 de julio es que tomen este asunto como una oportunidad para demostrar que pueden trabajar juntas y que nos convenzan a los ciudadanos que tenemos gente responsable a cargo de enfrentar algo que podría significar un golpe muy duro al país, cuyo impacto en términos de damnificados y pérdidas económicas, debemos aminorar tanto como sea posible.
Y dicho sea de paso, el sector privado está listo para participar en esta discusión desde organizaciones como Hombro a Hombro. Recordemos cómo nos unimos años atrás cuando vimos los estragos del Niño Costero del 2017. Ahora tenemos que hacerlo de nuevo.