Fitch Ratings estima que el Perú no alcanzará la meta del límite de déficit fiscal para 2026

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Fitch Ratings estima que el Perú no alcanzará la meta del límite de déficit fiscal para 2026

La calificadora de riesgo Fitch Ratings estimó que el Perú no cumpliría con alcanzar la meta del límite de déficit fiscal para este año, el indicador que mide cuánto los gastos del Estado peruano superan sus ingresos y que permite ver qué tan responsable es el manejo de las finanzas públicas de un país.  

La agencia, que mide qué tan riesgoso es invertir en empresas y países, calculó que no será posible cerrar el año con este indicador en el 1,8% fijado en las reglas fiscales vigentes, debido a que contener el gasto público depende de las condiciones que establecen la incertidumbre electoral y que es probable que los ingresos por impuestos se desaceleren en un contexto de menor crecimiento. 

A esto se suma que los precios del petróleo que el Perú importa están subiendo debido al conflicto bélico en el Medio Oriente, lo cual pone presión sobre los gastos. 

Fitch dijo lo siguiente: “la condición de Perú como importador neto de petróleo implica que precios más altos constituyen una fuente de presiones fiscales e inflacionarias que podrían conducir a un endurecimiento de la política monetaria. Sin embargo, condiciones financieras acomodaticias, elevados precios del cobre que sostienen un superávit en cuenta corriente y un alto nivel de reservas internacionales respaldan el perfil crediticio del país”.

De otro lado, la agencia calificadora de riesgo opinó que la incertidumbre política continuará a un alto nivel al menos hasta la segunda vuelta presidencial, en la que Keiko Fujimori de Fuerza Popular es percibida como favorable a una política macroeconómica estable y Roberto Sánchez de Juntos por el Perú contempla una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, la ampliación del rol del Estado, la aplicación de un modelo económico intervencionista, reformas agrarias, entre otras iniciativas.

De acuerdo a la calificadora de riesgo, el siguiente gobierno deberá  enfrentar desafíos estructurales de gobernabilidad, pero consideró que los niveles de inestabilidad política se pueden reducir ante la presencia de un Senado y de una Cámara de Diputados divididos entre partidos de izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. 

Consideró, textualmente, que “si bien los persistentes choques entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo han obstaculizado la gobernabilidad, la fragmentación del Congreso podría actuar como contrapeso frente a cambios de política más radicales. Además, el nuevo Senado tiene la facultad de vetar tanto reformas constitucionales como procesos de destitución presidencial”.

El déficit fiscal llegó en abril a 1,9%, solo una décima por encima del 1,8% de la meta, pero Fitch calcula que igual esta no se cumpliría. Sin embargo, resaltó que ese indicador se ubica por debajo, es decir, en una mejor posición, que la mediana de 3,1% que mantienen los países que tienen una calificación crediticia de ‘BBB’, la nota que Fitch le pone al Perú.

Reducir el déficit fiscal requeriría recortar los gastos o incrementar ingresos. Lo primero se ve difícil, especialmente porque tanto el Congreso como el Ejecutivo se han mostrado a favor de medidas que incrementan el gasto público. Esta semana, por ejemplo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció que no tiene previsto presentar demandas de inconstitucionalidad contra las normas aprobadas por el Congreso que aprobaron mejoras remunerativas y bonificaciones de los trabajadores del sector público, haciendo referencia a la norma que propone otorgar CTS y gratificaciones a los trabajadores del régimen CAS cuya implementación constaría S/2.800 millones que no tienen cómo financiarse.

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