Jorge Nieto y la posibilidad de que haya un cambio total de Constitución
Jorge Nieto sentó posición anoche sobre la idea de que el Perú discuta un cambio total de Constitución, o más específicamente del capítulo económico. Dijo, por ejemplo, que él cree en la inversión privada pero que no le gusta el mercantilismo. ¿Qué quiso decir con esto? Mercantilismo es cuando en un país desde el Estado se toman decisiones o se toleran realidades que ponen los intereses de algunos productores -de algunas empresas- por encima de los intereses de los consumidores. Como cuando no se hace un esfuerzo real por que haya suficiente competencia en un mercado y, por tanto, se deja a los consumidores en la situación de tener que adquirir productos más caros o de menor calidad, porque el sistema está buscando proteger o beneficiar a quienes los producen. Tiene razón, entonces, Nieto cuando reclama por el mercantilismo porque este es antitético con un modelo de economía social de mercado, que es el que consagra nuestra Constitución, en el cual el interés que debe prevalecer sobre todos los demás es el de los consumidores. Lo que pasa en el Perú es que la Constitución dice una cosa, pero la forma en la que ese modelo económico se lleva a la práctica no es coherente con sus principios sino que tiene un cariz mercantilista.
Ahora bien, al referirse de manera más general a la posibilidad de que haya una asamblea constituyente que discuta un cambio total de Constitución, Nieto dijo que había que recordar lo que pasó en Chile. ¿A qué se refiere aquí? En Chile hubo un estallido social a finales de la década pasada motivado sobre todo por los jóvenes quienes rechazaron un alza en el precio del transporte público. Esas protestas cobraron tal impacto que forzaron al presidente de turno, Sebastián Piñera, a que respaldara la necesidad de convocar lo que allá se llamó una convención constitucional, pero para efectos prácticos era lo mismo.
¿Y qué fue lo que pasó? Fíjense, porque es bien importante. Los integrantes originales de esta Convención fueron mayoritariamente de izquierda. Ellos redactaron una propuesta de nueva Constitución que buscó imponer una visión fuertemente de izquierda, tanto en lo referente al modelo político como económico, que se apartaba mucho de donde estaban las posiciones de la gran mayoría de chilenos. El resultado de ello fue que, cuando se sometió a referéndum esa propuesta de Constitución, no alcanzó los votos y no fue ratificada.
Luego se cambió la conformación de la Convención Constitucional y esta pasó a ser mayoritariamente de derecha. Entonces, lo que ocurrió fue lo mismo pero al revés, se buscó imponer una visión fuertemente conservadora de derecha y esta tampoco logró convencer a la mayoría del electorado y perdió el referéndum ratificatorio.
Entonces, el proceso en Chile fracasó porque, de uno y otro lado, se quisieron imponer visiones que no eran compartidas por el votante promedio, y este dijo: prefiero quedarme con lo que tengo que aprobar algo que signifique un viraje muy fuerte para un lado o para el otro. Dicho sea de paso, la gran virtud de una economía social de mercado como la que tenemos, es que esta debe estar definida en términos suficientemente flexibles como para que distintos tipos de gobiernos, sea que estén más a la derecha o más a la izquierda, puedan implementar políticas de gobierno más acordes con sus posiciones políticas, pero claro, sino llegar a extremos que vayan en contra de los principios de ese modelo como la promoción de la inversión privada, la protección de los derechos de propiedad y la intangibilidad de los contratos.
Al terminar su comentario, Nieto hizo una referencia muy breve a la transición post dictadura de Francisco Franco en España en los años setenta del siglo pasado, donde hubo conciencia, tanto en la izquierda como la derecha, que había que democratizar el país y crear un nuevo pacto social. Lo que está diciendo con eso Nieto, es que para que haya lo que se conoce como un “momento constituyente” en un país, la situación no debe ser la de una sociedad partida en dos donde un lado quiere imponerle sus condiciones al otro y viceversa, sino que tiene que haber un relativo consenso de que lo que se tiene no funciona o es problemático para todos por determinadas razones, y que hay que discutir cómo cambiarlo pero que, de que hay que cambiarlo, no queda duda.
¿Es esa la situación actual del Perú? Pues, Nieto parece considerar que no. Que, en todo caso, primero tendría el país que trabajar un poco en desarrollar consensos mínimos si es que se quiere ir por ese camino, en lugar de ir por el camino de la polarización para tratar de imponerlo.
Dicho sea de paso, para los interesados en este tema, estoy próximo a sacar un libro, publicado en alianza con la Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente, que condensa mis opiniones sobre el modelo económico peruano. El libro se va a llamar El modelo económico explicado, así que voy adelantando un agradecimiento a quienes se animen a leerlo cuando empiece a difundirse dentro de unos días. Espero lo encuentren valioso.
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