La decisión de Jorge Nieto y su partido de instar a sus simpatizantes a votar viciado en la segunda vuelta

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La decisión de Jorge Nieto y su partido de instar a sus simpatizantes a votar viciado en la segunda vuelta

Respondo a una pregunta que he recibido de varios de ustedes este fin de semana, relacionada con la decisión de Jorge Nieto y el Partido del Buen Gobierno de instar a sus votantes de primera vuelta a marcar viciado en la segunda vuelta presidencial.

Esto le ha valido a Nieto críticas de quienes apoyan la candidatura de Keiko Fujimori, acusándolo de no tener la valentía de respaldar un plan de Gobierno, el de Fuerza Popular, que es más cercano del suyo que el de Juntos Por el Perú. Y por el lado de quienes simpatizan con este último partido y la candidatura de Roberto Sánchez, le han dicho que no está rechazando abiertamente la opción del fujimorismo, porque sabe que buena parte de sus votantes se inclinarán por ese lado, así que veladamente está apoyando a Fuerza Popular.

Expliquemos entonces lo que ha pasado. Nosotros, los votantes, comprensiblemente vemos la segunda vuelta como una opción cerrada entre dos alternativas. Si creemos que una es peor que la otra, vamos a querer que tanta gente como sea posible se alinee con nuestra postura, incluidos los candidatos que se quedaron en la primera vuelta.

Pero un político como Nieto ve las cosas de manera distinta. Él entiende que existe un espacio político al centro que es distinto de los bolsones electorales que ahora respaldan ya sea a la opción de derecha (que es Keiko Fujimori) o a la opción de izquierda (que es Roberto Sánchez). Nieto y el Partido del Buen Gobierno aspiran a representar ese sector político y tenerlo como base para aspirar a ganar una siguiente elección. Él entiende que, en lo que respecta a la presidencial, ya está fuera del cuadro, y desde hoy mismo tiene que ir posicionándose para la del 2031.

Entonces, si él opta por apoyar cualquiera de las candidaturas todavía en carrera para la segunda vuelta, corre el riesgo de perder algún cantidad de electores centristas, mientras que el chance de ganar nuevos adherentes como resultado de esa acción es muy insignificante, por no decir inexistente. Por tanto, desde una óptica estrictamente política, su análisis costo-beneficio de optar sea por Fujimori o por Sánchez, sale negativo.

Y luego está el hecho de que, si bien su partido no ha pasado a segunda vuelta, sí tiene bancadas relevantes tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Y aquí, nuevamente, lo racional para él y su partido es ver qué pasa en la segunda vuelta, y jugar sus cartas en función de ello. Podría eventualmente mantenerse como un bloque independiente, o podría acercarse al partido que gane la segunda vuelta para darle gobernabilidad a cambio de compartir el poder, por ejemplo, ofreciéndole carteras ministeriales.

Por todo lo que les digo, es políticamente entendible que Nieto y su partido hayan preferido, a estas alturas, no inclinarse por ningún lado. Creo que uno podría cuestionar el mensaje de instar por el voto viciado, cuando él podría haber dicho algo más genérico como “nos mantendremos como un bloque político separado que aspira a representar el centro, pero dejamos a nuestros votantes en la libertad de votar en segunda vuelta por la opción que mejor les parezca”.

Finalmente esto es lo que va a pasar. Los votantes de Nieto se van a dividir, y por lo que muestra la más reciente encuesta de Ipsos, parece que se van a distribuir casi por igual. Yo creo que Nieto espera que eso ocurra, pero no quiere ser él quien lo pida o sugiera.

Y esto también lo entiendo hasta ciertos punto. Los políticos no son no deberían presentarse como si fueran los dueños de sus votos de primera vuelta o de elecciones anteriores. En el Perú ya no existen esos niveles de disciplina partidaria y, de hecho, yo no los considero tan saludables. Los políticos siempre deben considerar no tienen un derecho sobre los votos de quienes los favorecen en una determinada elección, sino sentirse afortunados de que los tengan y tener muy claro que en cualquier momento los pueden perder. Porque es el votante el que les hace un favor a ellos respaldándoles y no al revés.

Ahora, voy a hacer la comparación aquí con otros ex candidatos presidenciales o políticos de centro que han salido ha plantear la semana pasada, en lo que se ha llamado un “Acuerdo Democrático por el Perú” que, quien sea que gane la elección presidencial, debe recortar su mandato a dos años y dejar el poder. Este planteamiento si me ha resultado increíblemente sorprendente. Yo no sé quién vaya a ganar la segunda vuelta, pero que candidatos que obtuvieron respaldos bastante modestos salgan a proponer una cosa así de impositiva, además de inconstitucional, es algo que, en mi opinión no tiene ni pies ni cabeza. Sobre todo si hablamos de candidatos que históricamente han tenido un discurso en la línea de cuestionar a quienes han considerado “malos perdedores”. Es difícil escuchar una propuesta como esta de recortar el mandato presidencial a dos años y no pensar que viene de un mal perdedor. Quizá haya algo o mucho que reflexionar en quienes suscribieron este “acuerdo democrático”, salvo mejor parecer de ustedes.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

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