La importancia de saber controlar nuestras emociones cuando discutimos en público

Share
La importancia de saber controlar nuestras emociones cuando discutimos en público

Ayer me volvió a aparecer en mis redes sociales un video que he visto muchas veces pero que me sigue emocionando mucho cada vez que lo veo. Tiene como protagonista a Fred Rogers, que es uno de mis héroes personales. Fred Rogers fue una personalidad de la televisión en EEUU, famoso por tener un programa para niños, El Vecindario de Mr. Rogers, que estuvo al aire más de treinta años y fue importantísimo para construir lo que hoy es la televisión pública en EEUU, más conocida como PBS. Siendo yo liberal, considero, sin embargo, que la televisión pública tiene un rol importante que cumplir, especialmente educativo, y el programa de Fred Rogers es un ejemplo de ello. Era realmente extraordinaria la manera como abordaba temas complejos cómo el racismo o el bullying para generar conciencia en los niños al respecto, y cómo construía el sentido cívico de preocuparnos por el vecino, por el conciudadano. 

Pues bien, el video al que me estoy refiriendo es uno en el que un joven Fred Rogers va al Congreso de su país en 1969 para conseguir que no le reduzcan el presupuesto a la televisión pública. Y con su carscterística forma de hablar calmada y empática, explica por qué es importante que existan programas televisivos para niños, como el suyo. Lo que termina por convencer a los congresistas es que él recita la letra de una canción de su programa que se llama, y traduzco aquí del inglés, ¿qué hago con el enfado que siento? Cuando estoy tan molesto que podría morder, cuando lo que pasa en el mundo parece equivocado y nada de lo que uno hace parece enmendarlo, ¿qué hago? ¿Golpeo una bolsa? ¿Me pongo a machacar un amasijo de arcilla? ¿Reúno a un grupo de amigos  para jugar a las chapadas o veo cuán rápido puedo correr? Es bueno tener la capacidad de detenerte cuando has planificado algo que está mal y poder hacer algo distinto en lugar de ello, y recordar esta canción: puedo detenerme cuando quiero, puede detenerme cuando lo desee, parar, parar, parar en cualquier momento. Y qué bueno es poder sentirme así, y saber que ese sentimiento es realmente mío. Que hay algo muy profundo en mí que nos ayuda a convertirnos en lo que podemos ser, porque una niña puede algún día ser una mujer, y un niño puede algún día ser un hombre. 

Esta es una canción que los psicólogos o educadores que me escuchan podrán explicar mejor pero entiendo que habla sobre el autocontrol, sobre la capacidad que uno tiene de gestionar sus sentimientos, en particular algunos como el enfado, la frustración o la furia. Y yo cuando escuchaba esto ayer por enésima vez, pensaba: este no es un mensaje para niños, es un mensaje para todos nosotros, para los adultos incluidos. Cuán importante es que nos hagan ver que, cuando estamos dando rienda suelda a nuestro enfado, en las redes sociales por ejemplo, o cuando hablamos ahora con personas que piensan distinto que nosotros, podemos detenermos, podemos reconocer que tenemos la capacidad de controlar ese impulso que podemos sentir de atacar o maltratar a los demás, incluso cuando podamos sentirnos agraviados por algo. 

Qué importante es que haya habido, y que ojalá siga habiendo, gente como Fred Rogers haciéndonos reflexionar sobre esas cosas. Recordándonos constantemente que lo que nos une es nuestra humanidad, el hecho de que podemos reconocer al otro, al vecino, al compatriota, como alguien que merece nuestro respeto, nuestro aprecio y hasta nuestro cariño. Y que vivir en sociedad supone entender cómo debe gestionar uno aquellos sentimientos que nos enfrentan o alimentan el conflicto. Salvando las enormes distintas, yo quisiera creer que algo de eso, aunque sea pequeñito, hacemos también en este programa.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

Read more