La propuesta de campaña de subir el sueldo mínimo a S/.1,500

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La propuesta de campaña de subir el sueldo mínimo a S/.1,500

Como suele ocurrir en las campañas electorales en el Perú, ya apareció la propuesta de subir el sueldo mínimo. En este caso, ha sido Roberto Sánchez de Juntos por el Perú quien ha propuesto elevarlo de los 1.130 soles actuales a 1,500 soles. Ese es un incremento bastante significativo. 

Voy a aprovechar entonces para explicarle algunas cosas sobre el sueldo mínimo. Lo primero que hay que decir es que, por supuesto, es completamente legítimo el deseo de muchísimos peruanos de elevar aus ingresos para poder garantizarle bienestar a sus familias. Cuando a mí me preguntan cómo te imaginas al Perú progresando, lo que me imagino es, en efecto, ver subiendo los ingresos medios en la economía, con mucho más gente dejando atrás una situación de ingresos bajos o de subsistencia para pasar a engrosar las filas de una clase media consolidada. 

Eso es lo que yo quisiera que ocurra, y creo que ese es un deseo que trasciende a las posiciones políticas. La pregunta difícil es cómo se logra. Y aquí lo que es fundamental que advirtamos es lo siguiente. El sueldo mínimo, en términos económicos, es un control de precios. Dice que el trabajo dependiente de una persona no puede ser remunerado por debajo de un nivel, porque se asume, valga la redundancia, que eso es lo mínimo que debería ganar una persona para vivir dignamente. El objetivo es loable, pero el mecanismo que se utiliza, tiene los problemas que sabemos que tienen los controles de precios. 

Debemos entender aquí que el sueldo de una persona debe ser en alguna medida un reflejo de su productividad. Personas que son más productivas -porque, digamos, han tenido el acceso, o el privilegio en el Perú, de acceder a una educación de calidad- tienen mejores capacidades para negociar su sueldo al alza. Pero el Perú lo que tiene en el fondo es un problema serísimo con sus sistema educativo, que no le da a la gran mayoría de peruanos las herramientas para ser suficientemente productivos como para asegurar un sueldo alto por su trabajo. Esto no es culpa de las personas -de hecho, los peruanos son muy trabajadores y esforzados comparativamente hablando-. El problema es que el sistema educativo no las da las herramientas para tener niveles de productividad laboral altos. Esto es una tragedia, pero nos permite entender que no podemos desligar la discusión laboral de la discusión educativa. 

Ahora, siendo esto un problema trágico como les decía, lo que ocurre en el Perú es que se intenta solucionar con un mecanismo de control de precios, como diciendo “vamos a hacer como que la productividad laboral está aquí y que las empresas deben pagar de aquí para arriba. Nuevamente, eso es muy loable si juzgamos las intenciones, pero lo que nos muestra la realidad, y fíjense en este dato porque es importantísimo, es que el ingreso promedio en el Perú -repito, promedio- está por debajo de donde está fijado hoy el sueldo mínimo. Es decir, la gran mayoría de peruanos gana en la práctica, menos que el sueldo mínimo. ¿Cómo así? Pues, porque están en ese porcentaje superior al 70% de informalidad laboral, donde no aplica la regulación laboral. 

Hay distintas formas de interpretar esto que les acabo de decir. En todas las interpretaciones, ojo, los trabajadores son las víctimas. Pero entender la causa real del problema hace toda la diferencia. Por ejemplo, uno puede pensar que lo que ocurre es que las empresas son tacañas o explotadoras y no quieren pagar sueldo mínimo estando en la capacidad de hacerlo. Si esto fuese así, este sería simplemente un problema que se soluciona con más fiscalización y sanciones. Pero la fiscalización usualmente se enfoca en las empresas que ya son formales que no tienen un problema con el sueldo mínimo -aunque sí podrían tener otros- porque pagan por encima de este. A quienes no se fiscaliza con igual ímpetu es a las empresas pequeñas o microempresas informales, porque sería evidente que no es que no quieren, sino que ni pueden pagar ese sueldo mínimo, porque sus niveles de productividad no se los permite. Para estas empresas, que les fijen un sueldo mínimo que para ellas es imposible de cumplir, porque las llevaría a la quiebra, hace que la posibilidad de formalizarse y con eso pagar no solo sueldo mínimo sino los otros beneficios contemplados en la regulación laboral, sea sencillamente inalcanzable. 

Este que les acabo de describir es el problema de fondo en el Perú. No es que la gran mayoría de empresas “no quiera” pagar sueldo mínimo, es que estamos hablando de pequeñas o microempresas que no tienen niveles de productividad que les permitan pagar ese sueldo mínimo que claramente no está pensado en su realidad. 

Recuerden que yo siempre les digo que el populismo puede ser de derecha o de izquierda, pero que una forma en la que se manifiesta es cuando los políticos aseguran que un problema complejo tiene una solución sencilla. El problema complejo que tiene el Perú es un problema de baja productividad laboral que -repito- no es culpa del trabajador mismo sino de que el sistema falla sistemáticamente en darle las herramientas para incrementar su productividad. La solución sencilla es subir el sueldo mínimo como si eso solucionara, pues, el problema de fondo, cuando claramente no lo hace. De hecho, lo empeora, porque hace más difícil todavía que las pequeñas y microempresas estén en la posibilidad de pagar ese sueldo mínimo. Es decir, condena en mayor medida a los trabajadores a la informalidad, es decir, a vivir sin protecciones laborales. 

Como ciudadanos debemos entender que es absolutamente fundamental que presionemos a nuestros políticos para que nos digan qué van a hacer para que suban los ingresos medios en la economía, qué combinación de políticas públicas van a implementar para conseguir ese fin. Dicho sea de paso, si bien yo comparto el diagnóstico de que el Perú tiene un problema severo de rigidez laboral que lo empeora todo y que debe abordarse, personalmente lo que más le gustaría escuchar es, por un lado, propuestas sobre cómo se va a arreglar el sistema educativo para que garantice la transmisión de conocimientos y habilidades que le permitan a todos los peruanos -repito, a todos los peruanos- alcanzar niveles mínimos de productividad laboral. Y, por otro lado, en el Perú creo que nos equivocamos en ensalzar tanto a las mypes y al emprendedurismo cuando este suele ser de subsistencia y aquellas suelen están condenadas a la desaparición. El objetivo de política pública no puede ser únicamente que existan millones de mypes de subsistencia, lo que tendría que buscar la política pública es el tránsito de un buen número de esas mypes a convertirse cuando menos en empresas pequeñas o medianas, con niveles de productividad suficientes como para pagar por encima del sueldo mínimo. Y no hay que minimizar tampoco el hecho de que es razonable para una economía pensar cómo sus empresas grandes o consolidadas pueden seguir creando puestos de trabajo, porque ese es un camino importante también para general empleo formal que se suma a lo que antes les decía de buscar el crecimiento y formalización de las mypes. 

Todas estas cosas son complejas. Y de todas las discusiones que se dan en el ámbito público, el debate sobre temas laborales es comprensiblemente uno de los que despierta mayores sensibilidades. Pero yo sí me siento en la capacidad de decir que si un político, sea de izquierda y derecha, ofrece subir el sueldo mínimo así sin más, sin decir qué va a hacer para lograr que se eleve la productividad laboral o empresarial en general, para empezar está mostrando que desconoce o quiere desconocer abiertamente la regulación laboral que determina que el alza del sueldo mínimo debe realizarse como producto de una discusión técnica en el Consejo Nacional del Trabajo, pero, más importante, está ofreciendo un camino que no solamente no va a alterar la realidad económica sino que la va a empeorar haciendo más difícil que las microempresas se puedan formalizar, o que la economía en general genere más empleo formal. 

Ya les decía al inicio: yo creo que lo más importante a lo que debemos aspirar en este debate es a que efectivamente aumenten los ingresos medios en la economía para consolidar una clase media con bienestar en el país. Pero eso no se logra mágicamente haciendo que suba por decreto el sueldo mínimo. Sería estupendo si eso fuese así, pero no lo es. Y el problema de seguir viviendo en ese engaño, y que los políticos lo sigan repitiendo irresponsablemente, es que el Perú ya tiene uno de los niveles de informalidad laboral más grandes del mundo y en lugar de reconocer por qué esto es así, seguimos ofreciendo las mismas salidas demagógicas que, antes que resolver el problema de fondo, lo van a empeorar.  

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