Los excepcionalismos en la política peruana

Share
Los excepcionalismos en la política peruana

¿Existen excepcionalismos en la política peruana? En el Perú hay mucha gente que cree que hay actores políticos que son excepcionalmente malévolos o que representan un peligro muy distinto, y mucho más grave, que todos los demás. Esto se refleja en que muchas personas tengan una identidad política definida en oposición a algo: soy anti esto o soy anti aquello. Y eso aflora no tanto en las primeras vueltas presidenciales, donde el menú electoral es muy diverso y fragmentado, sino en la polarización que tenemos típicamente en las segundas vueltas cuando tenemos en frente dos opciones que son muy distintas entre sí. en esos casos, los electores peruanos estamos habituados al ejercicio de elegir al mal menor, pero esta tendencia al excepcionalismo, a pensar que algunos actores o espacios políticos son excepcionalmente impuros o malignos, lo que termina haciendo, pienso yo, es que terminemos viendo a quien está circunstancialmente en frente como mucho mejor de lo que realmente es. 

¿Existe algún espacio del espectro político que sea excepcionalmente corrupto en el Perú? Hace poco me topé con un paper académico que intentaba medir esto, no específicamente en el Perú, vale decir, si los gobiernos de centro, de izquierda o de derecha incurrían en corrupción en mayor medida que los demás. Si yo me hago esta pregunta para el caso de nuestro país, no podría concluir que la naturaleza ideológica de un partido es un determinante de cuán corrupto va a ser un gobierno suyo. Desde que tengo uso de razón, he visto copiosa evidencia de que en el Perú hemos tenido actores políticos de distintas posiciones en el espectro que han incurrido en corrupción. Si queremos hablar de manera más general, no de corrupción sino de anteponer los intereses propios a los intereses de los votantes, que es, si quieren ver, el defecto moral que está detrás de la corrupción, también creo que se puede decir que ese es un vicio transversal a nuestro sector político. Y de ahí que la crisis de representación no sea un problema de algún espacio concreto del espectro político sino del sistema en general. Todo esto hace que yo sea bien escéptico de las posiciones políticas que se construyen desde la superioridad moral, no porque no tengan estas razón en aquello que critican, sino porque tienden a no verlo en sus propios fueros. Y ahí surge, creo yo, un problema de coherencia y honestidad intelectual, que también creo que es un problema de alcance general. 

También podría hacer una reflexión similar si me fuera a preguntar si existen actores políticos excepcionalmente antidemocráticos en el Perú. Ciertamente existen gradaciones en lo que uno ve y comportamientos mucho más nocivos que otros, pero, nuevamente, se me hace muy difícil procesar esta discusión desde esta óptica del excepcionalismo, como si hubiese algún actor o actores políticos, o algún espacio político, que concentrara toda la vena anti democrática de nuestro sistema, mientras que los rivales están exceptuados de tal cosa. 

En mi vida he sido testigo de dos autogolpes desde el Poder Ejecutivo, calcados uno del otro más allá de que uno haya sido efectivo y el otro no. La inferencia obvia para mí de esto último, y de lo que conozco de la historia peruana, es que en el Perú puede haber golpismos de derecha y de izquierda. También he visto al menos una disolución del Congreso -en mi opinión- flagrantemente inconstitucional, he visto intentos muy manifiestos de copamiento de instituciones realizados a manera de “repartijas”, donde bancadas muy distintas entre sí ideológicamente se reparten espacios de poder que cada una captura y opera a discreción. Y después noto que resulta difícil para algunos reconocer cuán transversal y abarcante es esa repartija, cuán ideológicamente diversos son los partidos que han pactado como parte de ellas, en situaciones que yo he descrito en este podcast como si fuesen semejantes a cómo opera un cartel. Si tomamos como ejemplo lo ocurrido en el mandato congresal que aún no acaba, es evidente que la o las bancadas que apoyaron al gobierno elegido en el 2021 (digo las por la subdivisión que hubo en el oficialismo parlamentario en ese entonces) y las bancadas que asumieron desde el principio un rol de oposición, con muy pocas excepciones, entraron en esta lógica de repartija, o se toleraron entre ellas sus impulsos más demagógicos o violatorios del Estado de derecho. 

Para mí honestamente es bien difícil leer la política peruana con un lente que hace ver a ciertos actores como excepcionalmente malos. Y no digo esto para morigerar sus responsabilidades, sino para no terminar uno poniéndose una venda en los ojos que termina impidiendo ver que los defectos y los vicios que uno lamenta y cuestiona, no son propios de un solo partido o espacio político sino que son transversales. 

Y ciertamente digo esto no a manera de consuelo. Mi objetivo no es decirles: todos son malos, o igualmente malos, así que conformémonos con lo que tenemos porque es un va a ser una característica estructural de nuestro sistema, una característica fija más que una anomalía de este. No. Mi objetivo es hacerles ver que tenemos un problema sistémico que esa mirada desde el excepcionalismo impide reconocer, porque este opera como un sesgo que hace que veamos con buenos ojos a quien sea que sentimos que está enfrentando a quien consideramos excepcionalmente malo, y le terminamos apañando o perdonando cosas que en ningún caso deberíamos, como un golpe o intento de golpe de Estado. 

Y yo nunca les voy a decir que hay que tengan al facilismo de equiparar a todos los actores como si fueses igualmente malos o peligrosos. Evidentemente hay gradaciones y responsabilidades sobre actos puntuales sobre los cuales se tiene que rendir cuentas. Por eso, yo entiendo perfectamente cuando cualquiera de ustedes me anticipa su voto de este domingo explicándome cómo ha sido su ejercicio de elegir al que considera el mal menor, sea que se haya decantado por la opción A o la opción B. Lo que me es muy difícil es escuchar a una persona ensalzar a cualquiera de estas opciones como si sus pasivos hubiesen desaparecido como por arte de magia, y ese actor político al que uno apoyo ahora, porque siente que quien tiene enfrente es excepcionalmente malo, súbitamente se convirtió en alguien que no ha estado vinculado directa o indirectamente con actos de corrupción, que no tiene en su haber violaciones flagrantes a mínimos democráticos, que se presenta como alguien extraordinariamente competente, capaz y coherente en caso fuera a asumir el gobierno. 

Lo más curioso es que cuando algunos de ustedes escuchen esta reflexión, pensarán que al hacerla yo he estado pensando específicamente en el candidato tal y no su rival de turno. Si es así, habré fracasado en el propósito de esta reflexión sea porque no soy suficientemente convincente o porque los sesgos que estoy tratando de desbaratar son demasiado fuerte. Pero, aclaro, por si no fuera obvio de lo que han escuchado hasta aquí, que los dos actores políticos que tenemos en segunda vuelta son un reflejo en muchos sentidos de cómo es nuestro sistema político y nuestra sociedad de manera general. Ninguno es -para mí, al menos- algo que no esperaría ver en un sistema político y sociedad como la peruana. Y por tanto, más que pensar en excepcionalismos, creo que nos va a tocar a cada uno de nosotros tratar de medir, con tanta ecuanimidad como sea posible, medir los riesgos que representan cada uno, y sobre esa base tomar una decisión este domingo. Sea cual fuere la opción que elijan, mi única invocación es que no caigan en el facilismo de negar los pasivos y los peligros asociados de la opción elegida. Porque son muy evidentes en todos los casos. 

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

Read more

Presidente del Consejo Fiscal pide al Gobierno de Keiko Fujimori cuestionar normas del Congreso que ponen en riesgo las finanzas públicas tras fallo del TC

Presidente del Consejo Fiscal pide al Gobierno de Keiko Fujimori cuestionar normas del Congreso que ponen en riesgo las finanzas públicas tras fallo del TC

El presidente estadounidense Donald Trump anunció ayer el restablecimiento del bloqueo marítimo a los puertos iraníes. Además, indicó que impondrá un peaje del 20% como compensación por brindar protección a los buques internacionales que transiten por el estrecho de Ormuz. Trump afirmó que el estrecho de Ormuz sigue y seguirá

By Kenneth Sanchez