Los partidos que perderán la inscripción por no pasar la valla
¿Qué va a pasar con los partidos políticos a partir del próximo año? Como sabemos, uno de los efectos que tiene la valla electoral es que los partidos que no lograron pasarla perderán sus inscripciones a partir del 2027, aunque sí podrían competir en las elecciones regionales y municipales de la segunda mitad de este año, lo que podría y muy seguramente va a generar la situación insólita en la que vamos a tener partidos con autoridades elegidas que, sin embargo, ya no existen como tales.
La situación con la que llegamos a la elección era, en mi opinión, irrazonable. Pese a la diversidad que tiene un país como el Perú, tener 36 partidos en el partidor resulta excesivo. Yo encuentro justificado que exista no solo un mecanismo como la valla electoral, que concentra la oferta política post elección, sino que pienso que también era positivo el efecto de reducción de oferta antes de la elección que tenía la reforma de las PASO, las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias, que fue revertida por el Congreso. En este aspecto, las PASO hubiesen permitido que lleguen a los comicios los partidos que exhibiesen un mínimo de representatividad en sus elecciones primarias.
En general, yo creo que la lógica del sistema político debería ser una en la cual crear un partido es relativamente fácil, pero lograr que tu logo esté en una cédula de votación y que esto se mantenga en el tiempo sí debería exigir a esos partidos a que muestren niveles mínimos de representatividad y democracia interna, porque si no le complican la vida al elector.
Dicho esto, es bien grande el número de partidos que perderán su inscripción tras la elección de esos partidos. Yo sé que en muchos de esos partidos existe gente ideológicamente diversa pero deseosa de hacer política por las razones correctas. Algunas de esas personas están, por ejemplo, decepcionadas de los partidos en los que tuvieron quizá su primera experiencia de militancia partidaria, por las decisiones que tomaron las cúpulas o porque no vieron que hubiere democracia interna real.
Yo creo que esas personas, en lugar de desconectarse de la política por la decepción que pueden haber experimentado, deberían volcarse al ejercicio de construir nuevos partidos, pero no con esta lógica que es tan frecuente en el Perú de tener partidos que son el vehículo para alguna persona que quiere ser candidato presidencial y que se construyen en torno a sus intereses personales, sino pensar en una lógica más abarcante en función a cercanía ideológica. Es decir, que haya un gran espacio donde se construya, por ejemplo, un nuevo partido político liberal, otro conservador y otro progresista. Y sería más interesante incluso, si esos procesos se dieran en paralelo habiendo diálogo y debate entre quienes estén en cada uno de esos espacios porque, a pesar de que aspirarían a ser rivales en una futura elección, hay mucho que pueden aprender entre sí.
La principal dificultad que esto enfrenta, de muchas, es que hay muchas personas en política cuyo afán de poder o de protagonismo antecede o prevalece sobre su voluntad de construir instituciones genuinamente democráticas, donde el poder no esté concentrado. Pero por eso mismo, el momento ideal para empezar a trabajar en eso es ahora, con cuatro o cinco años por delante.
Y eso aplica no solo para los partidos nuevos, los que se podrían crear de aquí en adelante, sino en los que sí pasaron la valla pero que también tienen un reto de evolucionar más allá de los protagonismos individuales.
Cuando yo pienso en los retos de la democracia en el siglo XXI, pienso que uno de los principales es entender cómo van a ser y cómo van a operar los partidos políticos en un escenario muy distinto al que tuvimos el siglo pasado. Yo creo en la democracia representativa, pero como toda innovación institucional, y la de los partidos políticos modernos es relativamente joven, estos van a tener que evolucionar según lo que les exija su contexto.
En un país como el Perú, como siempre les digo, no solo se necesita que evolucione un partido o un espacio del espectro ideológico, sino que la innovación eleve transversalmente al sistema. Ojalá se aproveche esta oportunidad y el siguiente lustro sea uno de mucho trabajo en construcción e innovación partidaria.
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