¿Se puede imputar sedición o conspiración a partir de las declaraciones de Miguel Torres?

Share
¿Se puede imputar sedición o conspiración a partir de las declaraciones de Miguel Torres?

Me han hecho la pregunta de qué pienso de las declaraciones que dio el senador electo por Fuerza Popular Miguel Ángel Torres, que han sido calificadas por algunos periodistas incluso como evidencia de la comisión del delito de sedición.

Primero, repasemos: ¿qué fue lo que dijo Miki Torres? En una entrevista televisiva, declaró lo siguiente: “Lo que hemos tenido en los últimos años ha sido terrible, porque se ha tenido que hacer toda una gesta de contención. Sacar al señor Castillo no fue sencillo. Claro, me van a decir: se sacó solo. No fue así. Los periodistas lo hicieron, el Congreso también lo hizo, el Ministerio Público también lo hizo, fue verdaderamente una suma de esfuerzos para que este señor se vaya. Y claro, por supuesto, no hay que quitarle el mérito, él también puso su granito de arena”. 

La forma cómo un sector de la opinión pública está interpretando esta declaración es que, al decir Torres que “fue verdaderamente una suma de esfuerzos para que este señor se vaya”, está de alguna manera reconociendo que hubo un complot entre los tres actores mencionados por él mismo -es decir, periodistas, Congreso y Ministerio Público”- para remover del cargo a un presidente válidamente elegido. 

Las declaraciones de Torres son, en efecto, muy desafortunadas porque, con muy poca pericia política, termina él mismo retroalimentando la creencia de un sector de la opinión pública -creencia equivocada, a mi criterio, pero existente- en el sentido de que Pedro Castillo no cometió un golpe de estado sino que se lo cometieron a él. Es equivocada porque es absolutamente evidente que Castillo sí quiso cometer un golpe de estado, y no solo lanzar “una proclama” como dicen sus defensores con evidente deshonestidad intelectual. Pero es evidente también que esa teoría de Castillo como víctima se ve reforzada por el propio fraudismo que exhibió el fujimorismo ni bien ganó este la elección. 

Dicho esto, saltar de aquí a señalar que lo dicho por Torres refleja la comisión de un delito de sedición o, en todo caso, conspiración para la rebelión, que es aquel por el cual ha sido sentenciado Castillo, es bien temerario. Parece obviarse que Castillo justificó de lejos que tanto la prensa como el Congreso y el Ministerio Público, cada uno por su cuenta, cuestionaran su legitimidad de ejercicio, por los casos de corrupción en los que se vio implicado, que son múltiples, o, hacia el final, por la decisión misma de cometer un golpe de estado.

Las declaraciones de Torres son, como decía, muy desafortunadas porque, en su ambigüedad, pueden leerse entre líneas como si estuvieran sugiriendo que hubo algún nivel de coordinación detrás de esa “sumatoria de esfuerzos”. En el Congreso podría haberla habido entre los partidos que consideraban que Castillo se había hecho merecedor de una vacancia presidencial por incapacidad moral, y esa coordinación no tendría nada de objetable per se, porque es parte de la negociación política de cara a ejercer una facultad constitucional que, a mí en lo personal me parece que está muy mal regulada, pero existe (la vacancia, me refiero).

Sí sería muy objetable si hubiera habido una coordinación política entre un sector del Congreso y el Ministerio Público para procesar judicialmente a Castillo que hubiere violado la independencia de la fiscalía, pero eso no se desprende ni se prueba con la sola declaración de Torres y, nuevamente, es muy claro que la fiscalía tenía fundadas razones para investigar a Castillo quien, por lo demás, a mi criterio, está bien sentenciado. 

Sobre el rol de la prensa, uno puede objetar si considera que tal o cual medio ha perdido objetividad, y esto es cierto de muchos, pero sería una locura implicar a medios en una imputación por sedición o conspiración para la rebelión por su sola opinión. 

En fin. Yo creo que hay razones muy claras para cuestionar el comportamiento de la bancada fujimorista en el actual Congreso, porque si bien yo no creo que todas las llamadas “leyes pro crimen” son igualmente cuestionables, sí hay algunas que claramente lo son, porque sí ha habido copamiento político de instituciones que el fujimorismo y otros bancadas del Congreso han habilitado, porque se ha buscado violar la independencia del sistema de justicia, porque han permitido la aprobación de iniciativas muy dañinas para la estabilidad fiscal -e inconstitucionales, diría yo- o por cómo se ha legislado -junto con otras bancadas- en favor de la minería ilegal. Pero esta imputación de supuesta sedición o conspiración para la rebelión creo que no tiene base y se está sacando completamente de proporción por conveniencia política. 

Y eso me parece que hay que decirlo porque debe combatirse cualquier discurso carente de base que sirva para alimentar el negacionismo de un golpe de estado. Pedro Castillo cometió un golpe de estado y probablemente estuvo implicado también en casos de corrupción durante su gobierno. No hay que restarle agencia o responsabilidad respecto de ello. Que haya caído por lo primero es culpa de sus propias acciones, no es una víctima indefensa de un complot. El Congreso hizo bien en vacarlo por ello, la fiscalía hizo bien en investigarlo por ese y otros delitos, y la prensa hizo bien en denunciar los casos de corrupción en los que parece haber estado implicado. No es necesaria una teoría de complot para explicar esas acciones que, por lo demás, largamente se justifican.

Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo:

Read more