El legado del filósofo alemán Jurgen Habermas
Este último fin de semana falleció en Alemania a los 96 años Jurgen Habermas, uno de los filósofos más importantes del último siglo. Fue uno de los principales defensores de los valores e ideales de la Ilustración y el creador del concepto de la esfera pública, vale decir, el espacio que debería existir independientemente del Estado donde las personas puedan discutir libremente, utilizando la razón crítica, sobre qué reglas poner y cómo hacer funcionar una democracia. Fíjense: Lo que planteaba Habermas es que el camino para descubrir la verdad era el diálogo racional. Aun cuando las personas tuviesen intuiciones morales a partir de sus respectivas creencias religiosas, en la esfera pública debían argumentar racionalmente para persuadir a otros de sus posiciones, no exigir que se respeten por venir estas de una autoridad que consideraban divina. Como les he explicado en comentarios anteriores, esta idea es fundamental para entender que, en democracia, puede haber personas con distinta fe por lo que es necesario que podamos llegar a consensos hablando en el lenguaje de la razón. Pero, al mismo tiempo, Habermas reconocía la importancia de que existan esas reflexiones morales previas asociadas a las religiones porque la discusión moral en democracia tiene que partir de algún lado, tiene que ofrecer un sustrato que podamos desentrañar desde la razón.
Si bien no fue un autor cuyos libros fuesen sencillos de entender para la gran mayoría del público, Habermas fue muy influyente en el campo de la filosofía y tuvo también el hábito de escribir en los medios de su país sobre asuntos coyunturales, según recuerda el New York Times. Su libro más famoso es la Teoría de la Acción Comunicativa (1981). Estuvo permanentemente preocupado por el retroceso de la democracia en el mundo. Quienes normalmente lo cuestionaban, refiere el Times, eran los representantes de la izquierda posmoderna. Es un heredero de la escuela de Francfort que era crítica del capitalismo y de lo que consideraba la producción de consumidores en serie, pero Habermas le imprimió una visión más optimista, se apartó del marxismo tradicional y de su mentor Theodor Adorno y reivindicó la democracia deliberativa. Les pongo acá una cita suya que me gusto mucho: “Si queda algo de utopismo en mí, está solo en la creencia de que la democracia -y el debate público en sus formas óptimas- tiene la capacidad de cortar el nudo gordiano de los problemas que de otro modo serían prácticamente insolucionables”
El canciller alemán Friedrich Merz ha dicho que Alemania y Europa han perdido a uno de sus pensadores más destacados de nuestro tiempo. Habermas fue un europeista confeso, creía en una identidad compartida europea que estuviera más enfocada en principios democráticos y derechos universales que en etnicidad o cultura homogéneas.
Se puede coincidir o discrepar, pero sin duda, un gigante intelectual de nuestros tiempos cuya partida lamentamos.
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