El Perú y los desastres causados por fenómenos naturales
¿Por qué, si el Perú es un país tan expuesto a fenómenos naturales que causan desastres -como El Niño pero también las heladas y el friaje, los incendios forestales y, por supuesto, los sismos-, cada vez que nos enfrentamos a la ocurrencia de uno de estos, es como si nos cogiese desprevenidos? ¿Por qué nunca terminamos de hacer a tiempo las obras de prevención que se requieren y terminamos apurados tratando de descolmatar ríos, con las lluvias ya casi encima, porque ya no hay tiempo para hacer mucho más? ¿Por qué cada vez que nos golpea un Niño fuerte o sismo de magnitud, tenemos que crear una nueva entidad estatal para reconstruir el país y esta se demora años y años para completar su tarea? ¿Por qué si somos un país tan vulnerable a estas catástrofes y a los efectos del cambio climático, no somos un referente global de cómo gestionar responsablemente estos riesgos?
Estas son preguntas que siempre me he hecho. Y afortunadamente, tuve la oportunidad de hacerlas ayer, gracias a una invitación que me hizo Apeseg, el gremio asegurador, para moderar un panel con especialistas que admiro como Carolina Trivelli, Rossana Polastri y Eduardo Morón. La conversación me permitió entender que, cuando nos aproximamos a la problemática de los desastres causados por fenómenos naturales, hay tres frentes que debemos gestionar bien: el financiero, que implica tener las reservas de recursos y el aseguramiento necesarios para hacerle frente a los estragos y proteger a los damnificados; el institucional, que implica tener claras las responsabilidades sobre quién se encarga de qué; y el de capacidades, que implica dotar al Estado, en sus distintos niveles, de las herramientas y conocimientos necesarios para, por ejemplo, hacer las obras de prevención a tiempo o reconstruir a la mayor velocidad posible.
El Perú está en debe en todos estos frentes, inclusive en el financiero pese a las fortalezas macroeconómicas que tenemos como país. El porcentaje de la infraestructura crítica que está asegurada es, por ejemplo, ínfimo.
Y no podemos seguir así. El Perú es un país que tiene un potencial enorme para hacer crecer la economía, pero también el riesgo latente de irnos de bruces cuando enfrentamos este tipo de desastres. En estos últimos días, considerando los sismos que han ocurrido en América Latina y aquí mismo en los últimos meses, siento una preocupación mayor que en otras épocas. Pues bien, ¿qué tal si hacemos algo al respecto? ¿Qué tal si presionamos como ciudadanía para que finalmente seamos responsables y previsores en la forma como gestionamos los desastres derivados de fenómenos naturales? Ya llegó el momento de hacerlo, de asumir cada quien la responsabilidad que le toca y movilizar al Estado en la dirección correcta. En buena hora que este evento de Apeseg en el que estuve ayer haya marcado el rumbo en ese sentido. Gracias nuevamente por la invitación y me tienen siempre como un aliado de esta causa.