La diferencia entre defender las reglas y los principios de nuestro modelo económico
Ayer me tocó estar en un evento muy interesante en la Universidad del Pacífico, a propósito de la publicación de un nuevo libro de Roberto Chang y Cecilia Villegas que analiza el estado actual de la economía peruana a partir de sus cifras más relevantes, evento co-organizado por Capitalismo Conciente, la citada universidad, el Instituto Peruano de Economía y Redes. Me invitaron a moderar un panel con cuatro economistas que aprecio mucho, Roberto Chang, que es quizá uno de los académicos peruanos más respetados en el extranjero, Carolina Trivelli, Elmer Cuba y Pablo Lavado. Estábamos hablando, por ejemplo, sobre cómo puede haber incoherencias en la regulación que terminan impidiendo que el Perú pueda expandir significativamente su tasa de crecimiento económico en un contexto, como el actual, en el que el contexto externo es muy favorable.
Yo era él único abogado en el panel así que compartí la siguiente reflexión al respecto. Fíjense. El modelo económico peruano, según ha establecido el Tribunal Constitucional, se compone de reglas y principios. Hay cosas importantísimas definidas como reglas (la intangibilidad de los contratos, la subsidiariedad de la actividad empresarial del Estado, la autonomía del Banco Central de Reserva, etc.). Muchas de estas reglas funcionan como candados, es decir, limitan la intervención del Estado en determinado aspecto. Algunos de esos candados los hemos ido destruyendo lamentablemente, como la regla que dice que los congresistas no tienen iniciativa de gasto, que es una regla pensada en proteger las finanzas públicas que el Congreso -con la insólita anuencia del Tribunal Constitucional- ha desbaratado.
Pero esas son las reglas, y luego están los principios, que son aquellos relacionados al concepto de economía social de mercado, que hemos tomado de ordoliberalismo alemán. Una economía social de mercado es un sistema donde debe haber tanta libertad como sea posible, y tanto Estado como sea necesario. Es decir, tiene que haber un justo medio entre un mercado que le dé amplio espacio a los actores privados para que creen valor, y un Estado que intervenga para asegurar determinados bienes públicos que el mercado no garantiza por sí solo y propender a la igualdad de oportunidades.
Lo que ocurre en el Perú, yo me atrevería a decir, es que, si bien están muy claras a nivel constitucional algunas reglas de nuestro modelo económico, no hemos logrado que los principios cascadeen e inspiren la regulación general o sectorial que ocurre aguas abajo. Esto ocurre en algunos casos, pero demasiadas veces la regulación que se aprueba en distintas instancias del Estado diverge del modelo económico porque, o bien se le imprime un carácter estatista (es decir, se le da un rol o un nivel de intervención al Estado que no corresponde, en perjuicio de las libertades de los actores privados) o bien se le da un carácter mercantilista (es decir, se protege a determinadas empresas o sectores en perjuicio de los intereses de los consumidores, cuando nadie debería estar por encima de estos). Por eso se genera esta aparente incoherencia entre un modelo económico que se presenta a nivel constitucional como una economía social de mercado, pero no parece serlo en su aterrizaje sectorial o en su regulación microeconómica.
También está el hecho de que, en el Perú, mucha gente olvida que lo que tenemos es una economía social de mercado, y no una economía de mercado a secas, y eso significa que necesitamos un Estado que trabaje efectivamente en cerrar brechas sociales para ir igualando oportunidades. Y ese Estado no lo tenemos, porque el nuestro, como bien decía ayer Carolina Trivelli, si siquiera puede garantizarle a los peruanos en todo el territorio el cumplimiento efectivo de más que un puñado de los derechos fundamentales enumerados en la Constitución.
Fíjense entonces. En el Perú no basta con solo defender las reglas del modelo económico, particularmente aquellas que operan como candados. Eso sin duda es necesario, pero más importante es defender los principios de los cuales se desprenden esas reglas-candado, porque es de esos mismos principios que se deben desprender todas las demás regulaciones económicas aguas abajo. Si quieren verlo así, el corazón del modelo está no en las reglas, sino en los principios, y creo que mucha gente que valora el modelo económico que tenemos, como es mi caso, creyó que era suficiente que ciertas reglas-candado estén codificadas a nivel constitucional, sin preocuparse por imprimir los principios del modelo a todo nivel. Por eso, se olvidaron de que el Estado, aun cuando tuviera roles acotados, debía ser muy efectivo cumpliéndolos, y meritocrático, y un ligar que atrajera también al mejor talento.
El problema con esto es que, si uno ve el estado actual de la economía peruana y se fija en los altísimos niveles de informalidad, puede concluir que esa informalidad es el resultado o la consecuencia necesaria de las reglas de ese modelo económico, cuando yo argumentaría que es al revés, que es en buena medida por el tipo de regulación excesivamente intervencionista que tenemos aguas abajo, y por no habernos preocupado lo suficiente por tener un estado realmente efectivo y nivelador de oportunidades, es que nos cuesta tanto resolver un problema como la informalidad. Para solucionarlo, necesitamos desatar las fuerzas de la productividad en nuestra economía, y la mejor manera de hacerlo es con nuestro modelo económico, pero implementado a profundidad e integralmente, y no solo quedándonos en la defensa de algunas reglas-candado que tenemos en la Constitución.
Si les interesa esta discusión, aprovecho para contarles que pronto estaré sacando un libro que se llamará “El modelo económico explicado” y que es el resultado de un esfuerzo de varios años de reflexionar sobre estos temas gracias al apoyo de la Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente, que siempre ha estado muy cercana a los esfuerzos de promover el debate alturado que hacemos en Comité. Así que me van contando si quieren que les vaya separando su copia de El Modelo Económico Explicado que sale muy pronto.
Si quieres ver la Reflexión del día en video, la encuentras aquí abajo: