El 30 aniversario del MTV Unplugged de Alice in Chains
Hoy se cumplen 30 años de la salida de un álbum de música en vivo, el MTV Unplugged de Alice in Chains, que merece la pena la efeméride. No solo se trata, a mi juicio, del mejor “unplugged” o concierto acústico que hizo MTV en aquella época gloriosa de mi juventud, sino que es un álbum que me ha atormentado incansablemente desde aquella fecha. Y no digo esto en tono de reclamo, sino en reconocimiento al profundo efecto que todavía tiene cada vez que lo escucho.
Alice in Chains fue una de las bandas icónicas del grunge de los noventas, conocida por la armonía característica de las voces de Layne Staley y Jerry Cantrell. Surgieron en Seattle, EEUU, junto con otras bandas legendarias como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, todas parte del soundtrack de mi adolescencia.
Su vocalista Layne Staley era, por un lado, un prodigio vocal y, por otro, una persona con un severo problema de depresión y adicción a las drogas. Seis años después de grabar este concierto, Layne tuvo una recaída y se recluyó en su casa, cortando comunicación con su banda. Lo encontraron sin vida en abril del 2002, producto de una sobredosis. Los forenses calcularon el hallazgo se dio dos semanas después del hecho, probablemente en la misma fecha -un cinco de abril- en la que Kurt Cobain, el vocalista de Nirvana, eligió dejar este mundo.
Cada vez que escucho el unplugged de Alice in Chains, sobre todo cuando Layne entona Nutshell al inicio, siento lo que muchos han dicho de su performance: que es como si estuviéramos escuchándolo cantando en su propio funeral. Cuando dice “y aun así lucho esta batalla solo. Sin nadie con quien llorar. Ningún lugar al que llamar hogar. Si no puedo ser yo mismo, preferiría estar muerto”.
Este no es solo un homenaje a un concierto y un álbum legendario. Es una reflexión sobre cómo la música, y el arte en general, puede hacernos conectar con el sufrimiento de alguien, o con el propio. Y, ojalá, los que estamos en la capacidad, podamos no solo empatizar, sino hacer algo al respecto. Larga vida a Alice in Chains, y Layne Staley siempre en el recuerdo.