Elmer Cuba se disculpa por comentarios sobre lluvias en Lima
El ministro de Economía Elmer Cuba pidió disculpas por un comentario que hizo sobre las recientes lluvias en Lima que se interpretó como si estuviera minimizando el impacto sobre los damnificados, y que ameritó una discrepancia pública por parte de la presidenta Keiko Fujimori. De eso y otras cosas más hablamos en la edición de hoy del Newsletter de Comité. ¡Empecemos!
Estamos martes 18 de agosto y estos son los titulares que desarrollo en el podcast de la mañana:
- El ministro de Economía Elmer Cuba se disculpó por un comentario que hizo sobre las recientes lluvias en Lima que se interpretó como si estuviera minimizando el impacto sobre los damnificados.
- El premier Luis Galarreta propuso a la Cámara de Diputados exponer y debatir la política general del Gobierno este jueves 20 de agosto.
- El Ministerio de Trabajo y Promoción de Empleo dispuso hasta dos horas de tolerancia para trabajadores que se desplacen desde o hacia el sur de Lima.
- El Fenómeno El Niño volvió a golpear a la economía peruana en junio debido a su impacto negativo en la pesca y la agricultura, haciendo que el avance del PBI en el primer semestre del año solo haya llegado a 3,05%.
- El presidente de Estados Unidos Donald Trump amenazó con bombardear “sin piedad” a Omán si se interpone en el diálogo con Irán sobre el control del estrecho de Ormuz.
- Reflexión del día: los 100 años del nacimiento de Fidel Castro
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LA NOTICIA DESTACADA
El ministro de Economía Elmer Cuba se disculpó por un comentario que hizo sobre las recientes lluvias en Lima
Ayer se produjo la primera desavenencia pública entre la presidenta Keiko Fujimori y uno de sus ministros. El causante esta vez fue el titular de la cartera de Economía y Finanzas, Elmer Cuba.
En una entrevista con Nicolás Lúcar en Exitosa, refiriéndose a lo ocurrido en Lima Sur con las lluvias este último fin de semana, Cuba dijo lo siguiente: “No nos desesperemos, en todo el planeta hay lluvias y ocurre lo mismo. Hasta París se inunda, hasta Madrid se inunda. Santiago de Chile, que está acostumbrado a lluvia, se inunda”. Y luego agregó: “Tampoco exageremos por un poco de agua en las rodillas, así pasa”.
Si bien Cuba había hablado sobre la importancia de cuidar las vidas que pudieran estar en riesgo, la declaración antes citada fue tomada en redes como muy desafortunada, no solo por no mostrar empatía con quienes acaban de verse afectados o los que padecerán situaciones similares en lo meses venideros, sino porque se interpretó como si el ministro de Economía estuviera diciendo “aguántense nomás”.
Esto hizo que la propia Keiko Fujimori tuviera que desmarcarse de lo dicho y señalara al responder preguntas de la prensa que “el ministro de Economía no está viendo la magnitud de los daños, de las pérdidas y del dolor de las familias que están teniendo esta tristeza tan grande porque, en muchos casos, han perdido todo. Mi solidaridad con ellos”.
Fujimori tuvo, evidentemente, mejores reflejos políticos que Cuba, quien creo que buscó poner en contexto la magnitud del impacto de lo ocurrido este último domingo, como queriendo decir que esto no es de lo más grave que puede ocurrir, pero la forma en que lo dijo pareció, en efecto, como si estuviera minimizando a las víctimas, y eso es políticamente combustible.
Hizo bien, entonces, el ministro Cuba, en admitir rápidamente el error y pedir disculpas reconociendo que “fue una expresión de verdad poco feliz”. He ahí la importancia de que un técnico tan solvente como Elmer Cuba tenga en su equipo a personas que lo asesoren políticamente al momento de declarar sobre temas tan sensibles como los daños causados por las lluvias.
Mientras tanto, Keiko Fujimori recorrió Villa El Salvador con su ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas, y funcionarios del Indeci, y, viendo los daños, una de las cosas que declaró -según cita La República- es: “Imagínense lo terrible que va a ser cuando lleguen las lluvias por el Niño”. A ella y su gobierno les toca no solo imaginarlo, sino hacer todo lo posible para minimizar los impactos. Sean muchas o pocas las familias damnificadas, las autoridades deben empatizar con cada una de ellas.
Por otro lado, veo que varios gremios empresariales han creado ya un comando del sector privado para contribuir a hacerle frente al Fenómeno El Niño. Detrás de este comando está la Sociedad Nacional de Industrias, Confiep, AGAP -el gremio de los agroexportadores- y la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, y el esfuerzo estará liderado por Carlos Neuhaus.
En buena hora por esto, pero debo agregar que ya existe una organización estupenda, que es Hombro a hombro, que fue constituida justamente para articular la respuesta inmediata del sector privado ante desastres ocasionados por fenómenos naturales. Espero pueda el sector privado articular bien para apoyar de la mejor manera. A pesar de la tragedia, yo tengo el recuerdo del Niño Costero del 2017 como uno en el que las empresas se dieron la mano para ser todos “una sola fuerza”. Así las necesitaremos ahora también.

LA REFLEXIÓN DEL DÍA
Cien años del nacimiento de Fidel Castro
El jueves de la semana pasada se cumplieron 100 años del nacimiento de Fidel Castro, el dictador cubano que estuvo en el poder desde 1959, cuando destronó a otro dictador, Fulgencio Batista, mediante una revolución, hasta 2008, en que le cedió el poder a su hermano Raúl. Falleció en el 2016, con 90 años de edad.
El caso cubano es, para mí, la demostración más palpable de cómo se puede romantizar una dictadura si uno comulga con la narrativa que la sostiene. En la cobertura periodística sobre los cien años del nacimiento de Fidel, he visto que muchos medios no se refieren a él como "dictador", "autócrata" o "tirano" -todos términos que lo describen apropiadamente- sino como "líder histórico", "gobernante" o, a lo mucho, "personaje controversial".
Yo no tengo nada bueno que decir sobre el dictador que lo precedió, o sobre cómo EEUU intervenía en países latinoamericanos para asegurar que el poder estuviera en manos de quien resultase conveniente a sus intereses. No apruebo tampoco los excesos de un embargo que nunca logró su cometido y terminó golpeando a los cubanos de a pie más que al régimen.

Pero me parece alucinante que se utilicen eufemísticamente términos como “dignidad nacional” o “derecho a la autodeterminación”, que siempre aparecen en esta discusión, para justificar una dictadura y taparse los ojos frente a las atrocidades que esta comete. La narrativa del anti imperialismo no puede servir de carta blanca para que un régimen conculque a su antojo los derechos de sus ciudadanos. Si realmente se creyese en la autodeterminación, pues habría elecciones.
Veo también que se utiliza para defender a la dictadura cubana el argumento de que el país tiene buenos indicadores de salud y educación, mientras que hay democracias que no lo hacen tan bien en estos aspectos. Una dictadura puede performar bien en ciertos ámbitos, pero si uno cree en los derechos humanos, no puede admitir que por enfocarse en unos, a una dictadura se le permita vulnerar por completo otros. Si los cubanos estuviesen dispuestos a aceptar esa transacción, puede deberían poder expresarlo en las urnas.
Por lo demás, resulta evidente que ese no es el caso, si uno revisa los flujos migratorios. No es que haya habido, desde que yo recuerde, muchísima gente queriendo entrar a Cuba, sino al revés. La economía cubana se va a contraer 6.5% este año y, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, la pobreza alcanza al 94% de la población -repito, 94%-.
Y claro, los apologistas de la dictadura cubana dirán que esto se debe exclusivamente al embargo. Noam Chomsky solía decir que el objetivo de este último era evitar que se viera el “éxito” del modelo económico cubano.
Mi crítica al embargo no es solo porque golpea al ciudadano de pie más que al régimen, sin porque ha servido -equivocada pero convicentemente en algunos ámbitos de la opinión pública- como sostén de una estrategia de victimización que no es tal, porque la razón central por la cual Cuba es un desastre económico es autoinfligida. Es por tener una economía centralmente planificada, como en los regímenes verdaderamente comunistas de los solo sobreviven aquellos que operan como tiranías. Si Cuba pudo sobrevivir, de manera agonizante, por tanto tiempo es porque fue sostenida por subsidios de la Unión Soviética en un momento, y luego, de la Venezuela chavista.
Cabe recordar que Cuba fue, en la época preindustrial del siglo 19, uno uno de los países más prósperos de Latinoamérica, gracias a sus exportaciones de tabaco, azúcar y café.
A mí no me convence en lo absoluto la romantización de Fidel Castro y la revolución cubana. Una Cuba democrática estaría mucho mejor que con esta dictadura que sigue vendándole los ojos a tantos.

MIS RECOMENDACIONES
- Este último sábado John Burn-Murdoch, el periodista especializado en datos del Financial Times, publicó un artículo que me ha dejado bien preocupado. En él analiza los efectos que ha tenido la pandemia del Covid-19 sobre jóvenes en EEUU, y revela que aquellos que tenían un perfil más sociable, han recuperado los niveles de interacción social que tenían antes de aquella. Pero aquellos que tenían mayores problemas de sociabilidad, han caído en una dinámica en la que muchas veces pasan días sin tener interacciones cara a cara con otras personas. Sirva esto para reflexionar a quiénes podríamos estar fallándoles por no haber entendido a plenitud cuán difícil se tornó su vida post-pandemia. Encuentran el artículo aquí.

- Julia R. Cartwright del American Institute for Economic Research ha publicado en el Washington Post una reseña del nuevo libro del Nobel de Economía Daron Acemoglu titulado "What Happened to Liberal Democracy?". Por lo que veo en la reseña, esta obra de Acemoglu vale mucho la pena, pero voy a correr a conseguirla para comentarles en mayor detalle. Por mientras, pueden leer el artículo de Cartwright aquí.

